Emilio Duró, prestigioso consultor


Viernes, 21 de Octubre de 2011

 
Emilio Duró, prestigioso consultor
Licenciado en ciencias económicas y máster en administración y dirección de empresas, profesor en varias universidades, prestigioso consultor y asesor de empresas y conferenciante internacional, pero sobre todo es un claro ejemplo de optimismo e ilusión. Es un ferviente convencido de que es en la familia y durante los primeros años de vida, cuando se desarrollan los aspectos más importantes de la personalidad y de los factores que determinan el comportamiento futuro del individuo. Esto le permite demostrar a través de experiencias y anécdotas que los fracasos profesionales raramente se deben a causas técnicas y sí al desarrollo emocional.
El próximo 25 de octubre estará en Gandia para participar en el Foro Empresarial que va a celebrarse de la mano de Networking Safor.

El tema de la ponencia, del próximo 25 de octubre, es la gestión de la ilusión y el coeficiente de optimismo en épocas de cambio, ¿qué significa esto?

 

Por casualidad, un día di una charla sobre ilusión, que no es lo mío, alguien la vió y la colgó en internet sin mi autorización y lo han visto 2 millones de personas. Eso ha provocado que me llamen de todas partes y me piden que enseñe a la gente a ser más feliz porque sabemos que la gente feliz vive más, disfruta más de la vida y en el trabajo rinden entre el 65% y el 100% más que la gente normal, entonces, hay un cambio en la formación y estamos pasando de formación en técnicas a formación de actitudes, hoy sabemos que el rendimiento de una persona viene más por su actitud ante la vida que por sus conocimientos.

 

Actualmente, tenemos una situación complicada no sólo para las Pymes sino también para las grandes empresas.

 

Eso no es del todo verdad. Vivimos mejor que nunca, nuestros hijos viven muchísimo mejor de lo que vivíamos antes y vamos hacia un mundo mejor. Mi bisabuelo no tenía televisión en color,
ni aire acondicionado, es decir, estamos mejor que nunca, con más vida que nunca, más posibilidades que nunca, más entornos que nunca, los niños han viajado más, tienen nuevas tecnologías, tienen acceso a cosas que nosotros no teníamos a su edad.


¿Cuál sería el camino perfecto para que la gente terminara pensando como usted?


Es muy simple, la felicidad se contagia. Siempre he dicho que un cerdo sale con una cerda, una jirafa con un “jirafo”, luego si queremos tener una persona maravillosa al lado tendremos que ser maravillosos, al final, Dios los cría y ellos se juntan. Atraemos a la gente que es como nosotros, luego tenemos que empezar a poner felicidad en nuestras vidas. Si nosotros no cambiamos, el mundo nos cambiará. La gente feliz atrae gente feliz. Las emociones se contagian, eso es lo que veremos, y si vives con una persona entusiasta y con vida, al poco tiempo serás igual, en cambio, si vives con una persona destructiva acabará contigo. Si tienes un entorno laboral donde la gente a tu lado es positiva, alegre y entusiasta te lo contagia, si por el contrario son personas críticas y destructivas acaba con el entorno, acaba con el trabajo, por eso tenemos que modificar nuestros hábitos.

 

A la hora de dar técnicas concretas para gestionar emociones, ¿resultará más fácil centrar la actividad en el estudio del aprendizaje en las edades más tempranas?

 

Lo que está claro es que el hombre está preparado para la primera etapa de la vida, es decir, los antepasados no llegaban a los 30 o 40 años, entonces la genética lo “ha apretado todo al principio”. A parte de los aprendizajes que, por desgracia los de la primera infancia no podremos quitar, la primera causa de felicidad es el cuerpo, por lo que tendremos que hacer lo posible para cuidarnos físicamente. Nadie va poder aguantar 100 años si no se cuida porque el problema no va a ser poner años a la vida, sino poner vida a los años. Vamos a tener que cuidar las partes emocionales. Siempre pongo este ejemplo: si tienes una familia que te quiere, unos hijos y una esposa que te quieren y te llega una desgracia laboral, sacas las fuerzas de flaqueza siempre que te hayas cuidado y te hayas formado. Si te coincide en el tiempo una separación con problemas de un hijo y te despiden del trabajo, ¿cómo sales?. La conclusión a la que he llegado es que la gente casi nunca fracasa por golpes técnicos, fracasa por golpes emocionales, luego tenemos que saber, por qué el “tonto motivado” no sirve, es decir, además de tener la ilusión tienes que saber algo sobre lo que haces. Lo que haremos en el ratito que estemos juntos será desarrollar básicamente todos estos aspectos.

 

La familia y los primeros años de vida marcan la personalidad de las personas, el desarrollo emocional marca bastante al individuo incluso más que las técnicas, el estudio o la teoría.

 

Está claro, hay gente que vive similares circunstancias y tiene el mismo trabajo pero lo vive de diferente manera. Ante una misma situación hay gente que se crece y gente que se hunde, por tanto, es más el cómo quieres ver la situación, que como es la situación real, porque la realidad no existe, depende de la persona que lo interpreta, y para saber interpretarla tenemos que tener una serie de conocimientos básicos que, por desgracia, no se enseñan.
El ser humano vivía muy poco y su única preocupación era la supervivencia. El gran reto que tenemos hoy en día es vivir, repito, el problema no es cuántos años vas a vivir, es como los vas a vivir. Ese, por ejemplo, es el problema de la gente de mi edad. Yo tengo 51 años y el tema es cómo, con 51 años, seguir levantándose con ilusión, pasión, alegría y entusiasmo cuando la genética juega en contra. Cada día vamos siendo un poco más torpes, el cuerpo físico baja, etc. y ante esto vamos a ver qué podemos hacer.

 

¿Hasta qué punto es importante para las empresas la aplicación de las nuevas tecnologías, en concreto las redes sociales?

 

Tengo que decir que las nuevas tecnologías no son mi especialidad. Tiene que ser básico para las empresas. A mí me pusieron sin mi autorización y ni me atrevo a entrar en facebook ni a estos sitios entre otras cosas porque tendría que contestar a tantas personas…, y además no sé muy bien si sabría cómo hacerlo, pero me he prometido que a partir de ya voy a aprenderlo, nunca como un chaval joven porque aprender de pequeño es más fácil pero seguro que a corto plazo sabré llevarlo porque el futuro es éste.

 

¿A quién le resulta más difícil adaptarse a esta nueva situación, a una empresa nueva o a una que lleva muchos años en el mercado?

 

Todos sabemos que la vida es joven y el mejor invento de la vida, aunque suene fuerte, es la muerte. Quita lo viejo y deja paso a lo nuevo. Está claro que si miras las empresas de los últimos años, la mayoría de las grandes empresas han sido creadas en su inmensa mayoría en los últimos años. Las empresas viven poco tiempo, son como los humanos, nacemos, crecemos y morimos, el futuro es de las empresas jóvenes. Ahora, también es verdad que los que somos ya mayores para algo servimos, podemos aportar nuestras experiencias, aunque no siempre son positivas. Podemos darles más tranquilidad, vemos la vida con más sosiego, tenemos quizá más capacidad emocional para soportar los malos momentos. Por ejemplo, de un piñón, sale un árbol grande y fuerte pero al final cae, quizá el problema de la vida es que la hemos alargado en exceso y ahora tenemos que educar a los árboles viejos para llenarles de sentidos de vida. El problema es cuando un árbol joven con veinte años me dice que le da todo igual, si con 20 años te da todo igual y te quedan 80 años de vida, entonces tenemos que ver cómo a los jóvenes, que son el futuro, les recuperamos la ilusión, la pasión, la alegría y el entusiasmo. La falta de ilusión y entusiasmo en los jóvenes, no es culpa suya, es culpa nuestra porque seguramente ha sido nuestra generación la que les ha matado las ilusiones.

 

A nivel empresarial, ¿estaríamos preparados para este cambio de mentalidad ante la crisis?

 

Esta crisis es la menos importante de la historia. Lo que sí era una crisis era cuando te atacaba un león. No debemos dramatizar, pues claro que vamos a salir de la crisis, mira tu vida, tan mal no vives. Comes todos los días, tienes aire acondicionado, calefacción, vives en tu casita, vas en coche al trabajo. Por desgracia las crisis vienen a las 3 de la tarde cuando menos te lo esperas un sábado o un martes.

 

¿Cómo puede ser uno tan positivo?

 

No soy tan positivo, a veces rozo la tristeza como todo el mundo y me esfuerzo por apartarla y dejarla a un lado y ese va a ser el objetivo de la ponencia. Cuando la gente me dice, “Emilio, ¿tú eres feliz?”, pues depende del día, hay días que me levanto con ilusión y hay veces que ni me levantaría. Hay días que estoy más bajo, días que estoy feliz y días que me como la vida. Vamos a ver cómo conseguimos maximizar los momentos de felicidad y disminuir los momentos de tristeza, vamos a intentar hacer de la poca vida que tenemos, que es muy corta, algo maravilloso. Siempre tengo una frase en la cabeza, “estamos en el mejor momento de los días que nos quedan”, es decir, yo con 51 años no estoy en el mejor momento de mi vida pero sí estoy en el mejor momento de los que me quedan por vivir, porque esto va a peor, de manera que hay que aprovechar el día a día.

 

Parece que usted sea un psicólogo…

 

No soy psicólogo y puedo asegurarle que soy una persona absolutamente normal, que jamás en la vida hubiese pensado que tendría una familia y una vida tan maravillosa, entonces intento dar gracias a la vida de todo lo que tengo y no preocuparme demasiado de lo que no tengo. Viktor Frankl, un psiquiatra maravilloso, cuando iban los pacientes a su consulta a explicarle sus problemas, él les decía:” yo de usted me suicidaba”, entonces el paciente respondía: “Oiga, yo vengo aquí para que me anime”, y respondía: “pero es que está usted muy mal”, y el paciente decía: “no hombre, que yo tengo un perro, tengo una familia,…” a lo que les respondía Frankl, “el día en que se fije en lo que tiene y no en lo que le falta, será feliz”.

 

¿Qué consejo das a los empresarios que nos estén leyendo?

 

No soy nadie para dar consejos pero me gustaría que viniesen el 25 de octubre al foro empresarial de Networking, para compartir una serie de experiencias y evidentemente, por mi trabajo he estado y estoy en grandes empresas, conozco un poquito el tema y el mensaje es muy claro, la gente alegre y entusiasta disminuye enfermedades, rinde más. Si vienen al foro intentaremos transmitir todo esto lo mejor que podamos y sin ningún ánimo de sentar cátedra porque yo soy el primero que dudo de todo, pienso que una persona que no dude, que no sea escéptica es idiota. Voy a intentar dar algunos consejos que igual les sirven y si no les sirven tampoco pasa nada, “hemos vivido muchos sin los consejos de Emilio Duró y podremos seguir haciéndolo”.