“Estamos en un lugar privilegiado, en plena Marxuquera, el pulmón de Gandia” Pablo Aragonés es el gerente del Restaurant Imperio II de Gandia, lleva en el negocio desde hace 46 años y desde hace algo más de 31 en la actual ubicación. Un lugar idílico, en plena Marxuquera, como él mismo dice en el pulmón verde de Gandia. Entrar allí es como entrar en un remanso de paz, un lugar en el que parece que el reloj y las prisas cotidianas se olvidan y uno puede degustar la mejor comida en un ambiente relajado propicio para una comida familiar, una reunión de negocios, una celebración o incluso para una proposición de amor. Muchos son los clientes que han ido creciendo en y con el restaurante a lo largo de estos años y Pablo reconoce que es una de las cosas que más le gusta porque es “como tener una gran familia”. Aunque es a él al que le toca dar la cara en el negocio, Pablo asegura que no podría ser realidad el Restaurante Imperio II si no fuera por su mujer porque además de ser la que cocina, es también “el corazón del Restaurante”. Hemos hablado con Pablo para que nos cuente cómo ha evolucionado el restaurante, qué ofrecen hoy en día y cómo se ve y se vive el día a día en este negocio. ">

Pablo Aragonés, gerente del Restaurante Imperio II


Viernes, 23 de Mayo de 2014

 
Pablo Aragonés, gerente del Restaurante Imperio II
“Estamos en un lugar privilegiado, en plena Marxuquera, el pulmón de Gandia”

Pablo Aragonés es el gerente del Restaurant Imperio II de Gandia, lleva en el negocio desde hace 46 años y desde hace algo más de 31 en la actual ubicación. Un lugar idílico, en plena Marxuquera, como él mismo dice en el pulmón verde de Gandia. Entrar allí es como entrar en un remanso de paz, un lugar en el que parece que el reloj y las prisas cotidianas se olvidan y uno puede degustar la mejor comida en un ambiente relajado propicio para una comida familiar, una reunión de negocios, una celebración o incluso para una proposición de amor. Muchos son los clientes que han ido creciendo en y con el restaurante a lo largo de estos años y Pablo reconoce que es una de las cosas que más le gusta porque es “como tener una gran familia”. Aunque es a él al que le toca dar la cara en el negocio, Pablo asegura que no podría ser realidad el Restaurante Imperio II si no fuera por su mujer porque además de ser la que cocina, es también “el corazón del Restaurante”. Hemos hablado con Pablo para que nos cuente cómo ha evolucionado el restaurante, qué ofrecen hoy en día y cómo se ve y se vive el día a día en este negocio.
Pablo, vuestro restaurante es un restaurante tradicional pero que además por su entorno y por su trato es un restaurante muy especial. ¿Qué y quienes sois? 

Como bien dices somos un restaurante de los clásicos de Gandia porque no en vano llevamos ya 31 años en Marxuquera, pero empezamos hace 46 años en el Paseo de Germanías de Gandia. Allí pasamos los primeros años pero a los 15 años, con una clientela ya fija establecida decidimos cambiar de aires, nunca mejor dicho, y nos establecimos en Marxuquera. Aquí nuestro entorno es muy bueno, casi idílico, rodeados de naturaleza y con un paisaje inmejorable.

Ese entorno en el que estáis es el que hace que vuestro restaurante sea todavía más especial

Evidentemente, porque estamos en lo que yo llamo siempre el auténtico pulmón de Gandia porque es prácticamente la única zona en la que hay pinadas naturales, con casitas pero diseminadas que no da la sensación de agobio. Estamos apenas a cinco kilómetros de Gandia en plena Marxuquera, al lado de la carretera y eso también nos define.

Cual es vuestra clientela, qué le caracteriza

Tenemos el mejor cliente (risas), para mí por supuesto. No tenemos un cliente tipo, sí te puedo decir que dado el producto que ofrecemos, con la filosofía de que sea de primera calidad con una elaboración que permita apreciar el sabor y la calidad de esos ingredientes, hace que tengamos clientes de todo tipo. Lo que sí nos caracteriza es el trato familias y personal, eso hace inevitablemente que nuestros clientes también tengan ese carácter familiar. Suelen venir al restaurante como si fueran a su propia casa y eso hace que tengamos muchos clientes a los que hemos visto crecer personal y familiarmente. Desde aquella parejita que venía siendo novios y que luego los has visto ampliar la familia, venir con carritos, celebrar sus acontecimientos importantes con nosotros, ver cómo esos hijos crecían y se independizaban y ya venían con sus parejas y ahora los ves venir con sus hijos y claro, eso hace que también sientas que más que clientes son como tu propia familia.

¿Cómo ha sido la evolución de estos años, porque hablamos de muchos años dedicado a la hostelería?

Yo creo que ha sido una evolución muy normal. Nosotros hemos procurado siempre adaptarnos a las nuevas normativas, a las nuevas exigencias del público, a las nuevas directrices culinarias, pero siempre con una máxima a seguir, la de la calidad. Mejorar el servicio en todo lo posible.

Esta época es muy dura porque tenemos una crisis muy grande, mira que en todos estos años hemos pasado por diferentes situaciones y crisis, pero esta está siendo la más dura y sobre todo la más larga, esperemos que acabe pronto.

¿Qué es lo que ofrecéis en el restaurante Imperio II?

Nosotros ofrecemos la mejor carne a la parrilla, de Carns Fuster que para mí es la mejor carnicería de toda la zona. José Fuster es amigo, pero además tiene premios y reconocimientos que avalan que efectivamente tiene la mejor carne. Lleva sirviéndonos desde siempre la carne y la verdad es que estamos muy satisfechos. También ofrecemos pescado, el mejor de la lonja de Gandia de la pescadería la barqueta y que para mí son una garantía en el servicio y la calidad. Además de estos productos, también ofrecemos los platos típicos como la Fideuà, la Paella, todo tipo de arroces, postres todos caseros y artesanos. Vamos, una dieta equilibrada basada en la dieta mediterránea que creemos que es lo mejor.

¿Cuanta gente implicada en este negocio, porque parece que es de marcado carácter familiar?

Efectivamente la familia es la base, mi mujer está en la cocina y ella es el corazón y la fuerza del negocio porque además de cocinar está pendiente de muchísimos otros detalles necesarios para que el negocio funcione. Además mi hijo también está echando una mano. Él no tenía pensado seguir con el restaurante y por eso tiene sus propios estudios, pero lo cierto es que se ha criado aquí, siempre ha colaborado y conoce perfectamente la profesión y en estos momentos en los que no hay trabajo fuera, pues está conmigo en el salón. Además tenemos un camarero y una señora que también viene a ayudar sobre todo en la cocina.

¿Aguantar abierto el invierno es complicado o por vuestras características se puede sobrellevar?

¡No, es muy complicado para nosotros especialmente!. Siempre habíamos mantenido abierto el restaurante durante todo el año todos los días, pero desde hace dos años cerramos en invierno entre semana por las noches. Es cierto que la crisis ha afectado mucho, lo que más creo yo, pero además hay otros factores que también afectan. A nosotros nos ha afectado mucho la normativa de circulación porque la gente no está acostumbrada a utilizar el servicio de taxi o similar para salir una noche a cenar y cuando sale no quiere renunciar a su copita de vino o a su copita después de cenar y eso hace que se planteen o no salir o si salen no coger el coche. En verano parece que la cosa se anima un poco más y mantenemos abierto todos los días.

¿Qué busca el cliente que viene a vuestro restaurante?

En realidad como nosotros ofrecemos un poco de todo, nuestro cliente viene desde a celebrar una comida de negocios como una cita romántica, una celebración familiar, una comunión, vamos, que podemos hacer casi de todo siempre teniendo en cuenta nuestro aforo.

¿Cómo ves la evolución y el futuro?

La verdad es que la evolución creo que ha sido la adecuada porque hasta ahora hemos sabido adaptarnos a las normativas cambiantes, a las peticiones y gustos de los clientes y a las modas, que en esto también las hay. En cuanto al futuro, creo que en lo que se refiere a lo económico, poco a poco se irá superando la actual situación y se podrá seguir, nosotros seguiremos en la brecha y sobre todo seguiremos ofreciendo nuestro sello personal y trato familiar a todos nuestros clientes. Creo que el futuro puede ser muy positivo.