Víctor Soler, concejal del Partido Popular de Gandia, nos muestra su lado más personal


Jueves, 5 de Noviembre de 2015

 
Víctor Soler, concejal del Partido Popular de Gandia, nos muestra su lado más personal

Soler: “Siempre he querido ser una estrella del Rock and Roll”


Víctor Soler es concejal del Partido Popular de Gandia, y un apasionado de las causas perdidas, pues asegura, son sus favoritas. De apariencia seria, el humor siempre acompaña a este joven político, de tan sólo 35 años, que pisa fuerte allá a donde va.

Amante de la música, el cine y la literatura, Víctor nos permite conocerlo e ir más allá de la figura política, romper moldes y, sobretodo, pasar un buen rato.

Nos citamos en un coqueto restaurante del centro de Gandia, Visconti, un lugar maravilloso en el que, vete tú a saber por qué, se respira cultura. Son las nueve y media, y con paso firme, Víctor aparece. Viste camisa blanca, polo rojo, pantalón camel y unas gafas de sol espejadas, lo que definimos, coloquialmente, como arreglado pero informal, un símil al devenir de nuestra entrevista.

La conversación da inicio explicándole el nombre de la sección de entrevistas Con dos de azúcar, así me gusta el café.

¿Qué te parece, te gusta? Las opiniones siempre son importantes

Me gusta, con dos de azúcar, lo que pasa es que tendrás un problema con la gente que es más coqueta y escoge sacarina [risas]. Yo nunca cojo sacarina porque la dulzura que te da el azúcar no te la da la sacarina, ni la sabia esta que ahora dicen que es mala, antes era buena…como los de la OMS que aseguran que la carne y los embutidos son malos, pues yo voy a seguir comiendo. Volviendo a la sacarina, lo gracioso del tema es cuando te vas a una comida, y piden sacarina, aunque luego preguntan por el postre, y calatrava, tiramisú pero, el café con sacarina para compensa.

Conocemos al Víctor político, pero ¿cómo es el concejal Soler cuando llega a casa, se quita la americana y la corbata, lo que común mente conocemos como mono de trabajo?

La verdad, el mismo. Mucha gente me dice, “te veía estirado, más serio, pero ahora que te conozco, eres simpático”. No sé que imagen tenían de mí. Al final la política encuadra y enmarca determinados comportamientos, y la gente piensa que ese político que sale por la tele o por la radio es la persona y, no es cierto. Detrás de la figura política hay una persona que tiene sus aficiones, que padece, que sufre, que se lo pasa bien, que tiene en definitiva su vida aunque, en los 30 segundos de un corte de voz no tenemos tiempo para hablar de nosotros, porque tampoco es nuestro trabajo.

Soy un joven de 35 años, porque todavía soy joven [risas]. Mis pasiones son muy normales, el cine, la música, la literatura, también pasear, quedar con los amigos…


Al verte llegar he pensado, cabeza alta, paso firme, en definitiva, político, un cargo que comporta que te paren por la calle. ¿Es algo a lo que uno se acostumbra?

Hay días que te paran tres o cuatro personas con problemas, con inquietudes, cuestiones que solucionar o, simplemente, para felicitarte y darte ánimo. A veces, la política es dura, que la gente te pare y te dé fuerza, hace que llegues a casa reconfortado.

Político se nace, o eso dicen, aunque, imagino que como todos los niños, la fantasía de qué quiero ser de mayor, apuntaría a futbolista o astronauta…

En parte es vocacional, pero reconozco que siempre he querido ser estrella del Rock and Roll, como Bunbury. Ese escenario, miles de personas aclamándote…

Pero, ¿con leggins de cuero y todo?

Lo que hiciera falta, al rockero le sienta todo bien [risas]. Alguna vez, en foros reducidos de amigos, canto, y eso lo sabe la gente que me conoce.

Volviendo al tema de ser futbolista, sí, yo creo que cualquier niño ha querido ser futbolista alguna vez, de hecho, yo he jugado a fútbol hasta hace unos pocos años.


Y la política, ¿por qué?

Es algo que va entrándote poco a poco, que siempre ha estado ahí, el querer conocer las cosas que pasan en tu entorno, un poco como el periodista – apuntillo, nosotros los periodistas decimos que somos curiosos, es la manera sutil de definir cotilla- . Yo también soy cotilla, mi madre es muy cotilla, y es algo que he heredado. Hablo de cotilla en el buen sentido, no cotilla estilo programas del corazón, eso es horrible.

Me afilié a la sección juvenil del partido a los 18 años, lo tenía muy claro, he tenido mis ideas clarísimas desde pequeño, y poco a poco vas queriendo saber, leyendo… y la política, pues va viniendo, es la filtración de una vocación que va entrando en ti.

Es un mundo muy público. Cuando te metes en política hay asuntos que incluso traspasan la barrera de lo personal, afectando a familia, amigos…

Sí es cierto, la política tiene momentos muy complicados. Yo, desafortunadamente,  en estos últimos meses, he sufrido estos capítulos, y ya no es por ti que lo pasas mal a nivel personal, es sobretodo por tu familia que sufre. La política es desagradecida, estás en una sobreexposición mediática muy importante. Gandia es una ciudad muy activa políticamente y, de cualquier tontería se hace una gran noticia. De esa gran noticia se hacen mil rumores. Esos rumores llegan al final a la gente que te quiere, eso es lo que más me duele, que sufran los que más quiero.

Un año de política es un master de cinco años en la mejor universidad del mundo. Saca lo mejor y lo peor de cada persona, sin discriminar a ningún partido, es por ello que necesitas esa fortaleza interior para sobrellevar el día a día.

Cuando te pedí la entrevista te dije que no íbamos a hablar de actualidad política, así que, he hecho los deberes. Háblame del Víctor que fue árbitro para comprarse una moto, y sobretodo, del Víctor que enloquece con Bunbury y Héroes del Silencio, pues a mucha gente le sorprende. Antes de venir he realizado una pequeña encuesta en la que preguntaba, con que estilo musical te asociaban, a lo que todos respondía: será de U2 o de Coldplay. Si ellos supieran…

U2 y ColdPlay es para pijos [reímos], Rock and Roll español. Me gusta mucho la música de los 80 española. Jaime Urrutia, Gabinete Caligari, me gusta Loquillo, soy un apasionado, de hecho hubo un tiempo en el que lo seguía por todos los conciertos que hacía cerca y,  he conseguido hablar alguna vez con él. Bunbury, sí que es para mí lo máximo.

Saliendo de España, soy un tanto ecléctico en los gusto, aunque también soy clásico, la gente se sorprende, y Leonard Cohen, es lo más. Premio Príncipe de Asturias, Cohen es un poeta que hace música. Cada canción es una obra maestra y pocos artistas están a su nivel. También leo sus libros.

Ahora, estoy escuchando, bastante, Vetusta Morla o Supersubmarina, sin olvidar a los clásicos, Camilo Sesto o Nino Bravo. Y, por supuesto, no me quiero olvidar de David Bowie.

En cuanto al arbitraje, yo fui árbitro a los 16 años, creo que tenía claro que no iba a hacer carrera futbolística como jugador y dije, Víctor, esto tenemos que planteárnoslo de otra manera si queremos disfrutar del fútbol y, me metí a ser árbitro federado. Un amigo y yo hicimos el cursillo y el examen, lo aprobamos, y a partir de ahí, con 16 años, me iba por los campos de España, que eso, ¡era más peligroso que qué se yo!

Llegas al pueblo X después de que los hombres del pueblo llevaban toda la semana esperando al partido, se hubieran pegado un buen almuerzo, con buen vino, y fueran ya calentitos. Te llamaban de todo menos bonito.

Tras mi paso por el arbitraje, me metí en política. Pensé que ya iba a aguantar toda la presión, me han dicho absolutamente de todo. A mi madre le silbaban los oídos todos los fines de semana.


Pero, ¿no iría a verte pitar verdad?


Mi madre, solo una vez, creo, mi padre sí vino un par de veces. No me gustaba que vinieran, no es una profesión grata la de árbitro, es muy similar a la de político porque, en ambas situaciones, cuando mejor lo haces, más pasas desapercibido.

Lo peor de todo, eran los partidos de niños, por los padres. Habían padres que era para parar el partido y preguntarles, ¿Usted está bien? ¿Sabe qué educación le está dando a su hijo? Lo de pégale una patada, mátalo… me sabía muy mal. Los pequeños no disfrutaban por culpa de sus padres.


Con el repaso al presente, y una vuelta al pasado, se nos termina el tiempo de entrevista. Ambos coincidimos, se ha hecho muy corta, nos prometemos una segunda parte, eso sí, en la próxima ocasión, he prometido mojarme, las preguntas serán bidireccionales.