Yo soy lo que vulgarmente se conoce como un nuevo pobre


Jueves, 3 de Diciembre de 2015

 
Yo soy lo que vulgarmente se conoce como un nuevo pobre
Ciro Palmer, concejal de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Gandia
Entre las callejuelas del centro histórico de Gandia, justo detrás de la Colegia de Santa María, encontramos un pequeño bar, y es ahí donde nos citamos con Ciro Palmer, concejal de Ciudadanos en Gandia.

Me comentabas que has vivido muchas cosas, pues soy muy mayor, no sé si mayor, pero algo exagerado digo yo que sí [risas]. Cuéntame alguna anécdota de esas que marcan un antes y un después

Me fui de casa a los 16, y ya no volví hasta casi quince años después. Estudié los últimos años de instituto y después en Valencia inicié Ingeniería de Caminos, luego me cambié a Obras Públicas, por lo que me tuve que ir a Alicante. Cuando el Politécnico la empezó a impartir me trasladé, nuevamente a Valencia. Nunca terminé, me quedan 4 asignaturas –muy mal, interrumpo-. Las cuatro que me quedan son las que me suenan a chino.

En el 88 me puse a trabar, primero con mi padre, después en una empresa de Obras Públicas. Trabajábamos por toda España. Mi última obra, antes de la política, el Parque de Bomberos del Escorial.

Recuerdo que los viajes, y los hacía en un Ford Fiesta, e iba y volvía el mismo día, a Madrid, a Navarra… Luego ya me dediqué a la política, 6 años en Diputación, 4 de asesor en Gandia.

Con nueve años entré en el Ausias March, vivía en el paseo, donde paraba el Xitxarra, y la juerga era pasar de un lado a otro antes de que pasara el tren.

¿Y la infancia que tal?

Estudié en el San Francisco de Borja, y recuerdo que los profesores me tenía mucho cariño porque veían mi apellido, y les recordaba a mi abuelo – el señor Palmer, exclamo-. Después en el Ausias March, mi abuelo Salvador Pascual, fue profesor allí, así que me trataron muy bien.

A tu padre le gustaba la disciplina, y a tu padre vio en la natación una buena oportunidad para aportaros valores.

Fui campeón comarcal de natación, el nadador más completo. Era mucho más difícil que ahora, no teníamos piscina cubierta – un frío de morir, pienso- o nadábamos en el puerto, en el camping Caudeli o en la piscina de la Ducal. De 15 de mayo a 15 de octubre, con un frío…


Tienes 5 hijos. Nos has hablado del Ciro que viajaba mucho, del Ciro político con una agenda apretada, ¿cómo se compagina?

A mí siempre me dicen que el trabajo de un político es estresante. Me hubiera gusto que estuvieran en mi piel, cuando yo ya tenía algunos hijos y me recorría media España con el Ford Fiesta.

Fueron años duros, te levantabas a las 3 de la mañana, volvías tarde… pero bueno, al final pude incluso ser Director General, entonces parecía Ingeniero de Finanzas, entre pagarés, cheques...

De política aprendí muchísimo de mi padre. Mi padre fue concejal y director de la Conselleria con la UCD, mi tío alcalde con la UCD, y bueno, yo soy lo que vulgarmente se conoce como un nuevo pobre. De niñez nunca me ha faltado de nada. He tenido chalet, deportivos, y ahora pues eso, un nuevo pobre – un niño bien, matizo, y reímos- Lo teníamos todo, pero también estudiábamos para ganárnoslo. Cuando cambié de carrera la verdad lo noté, aunque confieso que me hubiera gustado ser actor.


¡Uy actor! Casi prefiero un político, eso de no saber cuando me están diciendo la verdad…


[risas]…Mi mujer me dice a veces “me estás diciendo la verdad o estás actuando”. No me arrepiento de lo estudiado, auque reconozco que es un sector que nota mucho las crisis. Maestro también hubiera estado bien.

Hombre, tienes cinco hijos, con eso creo yo que te deberían de convalidar todas las asignaturas, te da para sacarte magisterio tres veces…


He aprendido mucho de tolerancia, de escuchar, porque son muchos hijos y dan mucho trabajo. Ahora que tengo a cada uno con un horario, unos en la universidad, otro en el módulo, el instituto… me estresa muchísimo, pero compensa.

¿Todo chicos, todo chicas? ¿Cómo lo tienes?

Tengo tres chicos y dos chicas. Mi mayor tiene Síndrome de Down, por lo cual soy un tanto afortunado, tengo un niño para toda la vida.

Estás muy vinculado a la Semana Santa


Lo he vivido muy de cerca. Pertenezco a la hermandad del Silencio desde el 77. en nuestra hermandad hay muy buen ambiente, creo que en todas las hermandades de la ciudad lo hay. Siempre que no se politice, estas asociaciones culturales son un referente moral y de valores.

Por último, ¿una ilusión?


Dejar un buen relevo a mis hijos. Mi padre cumplió conmigo, y yo solo pienso en dejarles una Gandia mejor.

Hablando de valores y de educación, acompaño a Ciro Palmer hasta el ayuntamiento, es la hora de ponerse, otra vez, el mono de trabajo.