Salvador Bellver, cardiólogo


Martes, 22 de Marzo de 2016

 
Salvador Bellver, cardiólogo
'A mucha gente se le olvida que les he salvado la vida'
Ha sido presidente y cofundador del colegio de cardiólogos de la Comunidad Valenciana, presidente del mismo, director y creador del departamento de cardiología de Gandia hasta su jubilación y por encima de todo un gandiense enamorado de su ciudad y que ha antepuesto su ciudad a su carrera y asegura que no se arrepiente.

¿Cómo y por qué se dedica a la medicina?
La verdad es que me viene de familia porque mi padre y mi hermano eran odontólogos y por ellos me llega la vocación por la medicina, ya que en aquél entonces para ser odontólogo uno tenía que hacer antes medicina, lo que pasa es que a mi me parecía muy triste hacer 6 años de medicina para dedicarme casi exclusivamente a arrancar muelas o poner muelas.

¿De no dedicarse a la odontología a dedicarse a la cardiología, cómo se recorre ese camino?
En 1970 yo cabo la carrera y empiezo el MIR, tras acabar, me ofrecen quedarme en la cátedra de medicina interna, porque en aquél entonces no había cardiología, uno tenía que hacer medicina interna y luego optar por hacer unos años más y terminar otra especialización y yo opté por cardiología. Entonces era todo un poco más complicado y largo que ahora pero muy bien pensado, porque el cuerpo humano es todo un conjunto de órganos que se relacionan y antes de dedicarse a un órgano en concreto, creo que había que conocer todo el cuerpo. Seguramente por esto me tachan de antiguo, pero es mi manera de pensar.

¿Cómo estaba la cardiología en aquél momento?
No existía como tal, estaba integrada en la cátedra de medicina interna, por tanto está igual de desarrollada que el resto de especializadas pero dentro de medicina interna. En el año 1970 piensa que no teníamos ni hospital comarcal, que no se abrió hasta 1975 una parte. En ese momento se abre plaza de medicina interna en Gandia y me presento a la oposición, saco la adjuntía y me vengo a Gandia. De todas maneras en esos años ya hay una reunión de médicos valencianos, murcianos y de Albacete que nos preocupamos por la necesidad de crear una sociedad de cardiología de Levante y yo estuve en esa reunión. De hecho se me encarga organizar un congreso de cardiología y la hicimos en Gandia, en el Hotel 3 anclas.

Por tanto es usted cofundador de la sociedad
Sí, soy cofundador de la Sociedad de Cardiología de Levante que estaba integrado por la Comunidad Valenciana, Murcia y Albacete. Se crea la cátedra de cardiología y el primer catedrático es D. Vicente López Merino. Tras la muerte de Franco y con la España de las autonomías, nos tenemos que adaptar a los entes autonómicos y pasamos a ser Sociedad Valenciana de Cardiología. Es en esa época cuando formo parte de la sociedad como vocal y me piden hacer otro congreso, en esta ocasión de forma internacional y lo vuelvo a traer a Gandia, en ese caso al Hotel Bayren con médicos de primer orden que estaban investigando algo que ahora está a la orden del día pero que en aquel momento parecía algo rarísimo como la ecocardiología, la angioplastia, etc. Aquél congreso fue todo un éxito y no solo asistió gente de la sociedad valenciana sino de otras sociedades. A partir de ahí, cuatro años después se me solicita para ser el tesorero de la sociedad y también acepto.

¿Por qué acepta ese nuevo cargo?
¿La verdad?, porque me gusta meterme en líos, porque estas cosas son todas altruistas, te hacen perder mucho tiempo pero te llenan de satisfacción y en esta vida creo que se vive más de las satisfacciones que de otras cosas. Dos años después me presenté de presidente y estuve dos años más y también traje de nuevo la reunión de la sociedad a Gandia. Hace unos ocho años y creo sinceramente que también salió muy bien. Soy por tanto socio fundador, socio de honor y presidente de honor.

Ha supuesto más satisfacciones o más complicaciones
Ha sido sin lugar a dudas más satisfacciones porque has trabajado por la medicina que es lo que te gusta, por la cardiología que es lo que te apasiona y sobre todo porque te permite trabajar por mejorar la calidad en la atención al paciente y práctica médica, lo que te llena de satisfacción. Además te permite conocer a gente, eminentes cardiólogos, que de no ocupar estos puestos no los conoces y además te proporciona la satisfacción de contar con médicos cardiólogos que son verdaderos amigos. La parte económica no mejora pero lo cierto es que lo económico, pese a que puede parecer lo más importante, no lo es.

Usted tuvo la oportunidad de irse a trabajar con su maestro
Sí, el profesor Valdés, que era quien me había formado me ofreció una plaza para trabajar con él, pero yo valoro que en la oferta que me hace me tengo que ir de Gandia, donde tengo una plaza en propiedad y con él tengo plaza mientras él viva, pero lo que más pesó fue que me tenía que ir de Gandia. Mi apego y amor por mi ciudad y el querer hacer cosas por Gandia sin ninguna significación ni política ni nada, me hicieron decir que no y quedarme en Gandia

Entra a formar parte del equipo de medicina interna del Hospital de Gandia desde su inicio y por tanto encargado de crear el departamento de cardiología.
En aquel momento éramos solo dos, por lo que los turnos eran eternos, las guardias largas y sobre todo tenías que estar localizable las 24 horas del día. Estabas en el cine y sonaba, durmiendo y sonaba, en el momento más inesperado sonaba y tenías que responder. Al principio no voy a negar que molestaba, pero enseguida pensabas que era para salvar una vida o mejorar la calidad de vida de alguien y por eso lo hacíamos con gusto. Ya en los años 80, con la ampliación del Hospital es cuando podemos montar el departamento de cardiología, sin presupuesto ni material, pero pensamos en hacerlo realidad porque era la manera de poder ir ampliándolo, porque no teníamos medios ni de diagnóstico. Poco a poco vamos consiguiendo la dotación correspondiente y en 1982 obtengo la plaza como jefe de sección tras una nueva oposición. Tras todo esto, con los años y hasta que me jubilo, paso a ser el jefe de cardiología. Con muy buenas relaciones con la mayoría del equipo, algunas regulares y muy pocas, pero sí he de reconocer que ha habido algunas, pocas, pero algunas relaciones muy malas.

¿Cómo está ahora la cardiología?
Me van a volver a llamar antiguo, pero creo que en este momento la tecnología se está comiendo al médico. La base de la medicina ha de ser la relación médico- enfermo, que ahora es cada vez más distante. Ahora tenemos una pantalla entre el médico y el paciente, poco tiempo para atender al enfermo, la historia es muy breve y no hay conexión médico – enfermo. Esta es una conexión fundamental porque más del 50% del acto de curar radica en la relación médico enfermo. Si uno se va a morir, el médico sólo puede ayudar a morir, pero si hay una opción de mejorar la calidad de vida y alargar la esperanza de vida, esa relación hace que las cosas mejoren mucho más.

Doctor, ¿cuánta gente le ha llamado desesperada para que le ayude?
Ufff, no podría decirlo, pueden ser cientos o miles, porque ahora todo está más despersonalizado, pero aun así sigue habiendo gente que sin conocerte, cuando ve peligrar su vida, su  salud o la de los suyos, recurren a ti.

¿A cuantos le ha dicho que no?
¡A ninguno!, mi devoción y también mi obligación es atenderlos a todos.

¿Se acuerda de todos sus pacientes?
Sí, de todos. De algunos lo recuerdo todo, nombre y apellidos, casos, circunstancias, pero lo cierto es que por muchos que han sido, los recuerdo a todos.

¿Ellos se acuerdan de usted?
La verdad es que si lo hacen, muchos no lo demuestran. Supongo que porque cuando están viendo peligrar su vida sí me buscaron implorando atención, pero una vez que ha pasado el apuro, muchos piensan que lo que hice fue por obligación, y en parte tienen razón, era mi deber hacer lo posible por salvarles la vida y lo hice con gusto, pero resulta extraño que cuando están enfermos, en tratamiento, etc., te reconocen y saludan y una vez salvado el problema, pasas al anonimato. Supongo que es normal.

¿Cómo ve la evolución de la cardiología?
Pienso que ha evolucionado mucho en la época que la he vivido. Aun recuerdo que los infartos se dejaban evolucionar, se metían en la UCI, se dejaban en reposo mucho tiempo y estabas pendiente del paciente. Luego vino la aplicación de la estreptoquinasa para lisar el trombo coronario, empezamos en Valencia a aplicarla integrándonos desde la sociedad valenciana en el estudio y con ello entraron muchos hospitales a hacer algo positivo por el tratamiento del infarto en lugar de esperar. Luego llegaron la coronografía y la angioplastia y se empezó a poner stends. Ahora no se les hace reposar, creo que la evolución ha sido muy positiva, porque antes la pervivencia era menor y ahora es mucho mayor, pero sigo pensando que en realidad dejamos abandonado un aspecto fundamental que es el de la prevención.

Doctor, después de todo esto, ¿cómo se afronta el tener que jubilarse y pasar el testigo para dejar de ser protagonista y ser espectador?
Todos me decían que cuando me jubilara lo iba a echar de menos y a pasar mal y he de decir que ahora estoy jubilado y tengo menos tiempo que antes, porque la medicina tiene su parte presencial, que quizás es la más bonita, pero también tiene la parte divulgativa, que es en la que estoy ahora y que recalco semana a semana en nuestro programa en la radio. Divulgar lo que ocurre, lo que hay que hacer, cómo afrontar problemas de salud cardiovascular, etc. Creo que debemos luchar contra la ignorancia y defender la sanidad que es uno de los pilares de nuestra sociedad.