Andrés Berzosa, primer presidente de la Fideuà de Gandia


Viernes, 8 de Abril de 2016

 
Andrés Berzosa, primer presidente de la Fideuà de Gandia
“La Fideuà de Gandia me ha costado hasta llorar para poder hacerla realidad”
Llegó a Gandia casi por casualidad y lo hizo para inaugurar el Hotel Rexy de la mano de Antonio Peiró, pero una vez instalado en la ciudad se implicó de pleno en ella, sobre todo en lo que le apasiona que es la hostelería y por tanto en la promoción turística de Gandia. Fue uno de los ideólogos del concurso de Fideuà de Gandia y el primer presidente del certamen, del que sigue formando parte. En esta entrevista repasa los momentos más importantes del Concurso y sobre todo su visión del mismo, desde la gestación hasta el momento actual.
¿Cómo y por qué vino a Gandia?
Yo trabajaba en Noel como segundo cocinero. Era una cocina libre que muchos gandienses venían a comer allí Una tarde vino un señor a comer allí y me citó en Barrachina para ofrecerme venir a Gandia a inaugurar el Hotel Rexy. Este señor era Antonio Peiró, su oferta era buena y me vine.

¿Y una vez en Gandia, cómo surge la Fideuà?
Porque en aquella época, cada cinco trabajadores se nombraba un representante sindical y yo era el del Hotel, por esa circunstancia conocí y tenía cierta relación con Salvador Borrás, porque él era representante en el sindicato de la construcción. Yo ya me había sacado el título de director de hotel y dirigía el Rexy. Un día, en una conversación sobre lo que se podría hacer para promocionar Gandia, Salvador me propuso hacer un concurso similar al que se hacía en el sector de la construcción y quedamos en vernos un día para tomar un vermut y abordar la cuestión más en serio.

Es decir, la Fideuà salió de un vermut
Sí, vinieron al hotel Salvador Borrás y el que entonces era el director del Hotel Bayren, Martinez Fabregat,y en el salón del hotel pensamos que podíamos hacer un concurso gastronómico. Entonces buscando, buscando, salió a colación el nombre de La Pastaora, que era conocida en el Grao por la Fideuà, La Gaviota que también la ofrecía y pensamos que ese podía ser un buen plato. Una buena excusa para empezar la promoción de Gandia porque se conocía en la ciudad pero fuera no.. Así fue como nació. Luego vino el trabajo, lo primero constituir una comisión que presidía yo, como vicepresidente estaba José Martínez Fabregat, de tesorero José Costa y como vocales Rosario Santiago, Manuel García del Pino, Emilio Gómez Muñoz, Antonio Martí Nadal, Francisco Martí Reig y Salvador Borrás Ribes como ponente de turismo. Ahí es cuando empezamos a trabajar.

¿Cuál era el mayor inconveniente?
El económico sin lugar a dudas. El primer concurso iba a costar dinero y teníamos que recaudarlo para algo que nadie sabía lo que podía ser y que era difícil de explicar. Mucha gente desconfió y pocos fueron los que nos apoyaron decididamente desde el primer momento. El primer año fue muy duro en ese aspecto, luego muchos fueron los que se subieron al carro.

¿El objetivo del concurso era hacer algo que atrajera turismo o algo que le diera nombre a Gandia?
Las dos cosas, pero además yo tenía otro interés que chocaba en muchas ocasiones con el interés de la gente de la propia comisión. Yo venía del mundo de la cocina y por eso quería estimular a los profesionales de Gandia, a los cocineros. El cocinero que está al lado de otro, con un bufet determinado, se interesa por lo que el compañero ha hecho, cómo, cuál es la técnica. Creía y sigo creyendo que es una magnífica fórmula para profesionalizar el sector, lo que yo siempre he pensado que es fundamental para triunfar en turismo, ofrecer calidad y profesionalidad.

De la idea al concurso, ¿cómo se pasa a hacerlo realidad?
Pasó mucho tiempo, piensa que teníamos un presupuesto inicial de 1.560.000 pesetas, cuando un piso podía costar sobre 600.000 pesetas. El ayuntamiento nos ayudó muy poco, porque el proyecto era difícil de visualizar. Hubo muchas anécdotas que luego contábamos entre risas, pero que fueron difíciles de pasar. Una de ellas, fue que al entrar a pedir colaboración a un establecimiento, nos dieron una corbata y un par de calcetines que luego nosotros tuvimos que “colocar” para poder sacar dinero, que era lo que necesitábamos. Así nació el concurso, pobre, pero creo que una vez conseguido creo que ha sido uno de los mejores concursos gastronómicos que ha habido durante mucho tiempo en el panorama gastronómico y sobre todo uno de los mejores productos que ha creado Gandia en mucho tiempo.

¿Cómo fue el ser el primer presidente del concurso?
Fue una casualidad, porque yo estaba en el Sindicato y era el Sindicato quien promocionaba el concurso. El segundo presidente fue Ernesto Moratal porque estaba en la junta directiva del sindicato y yo le cedí la presidencia. Era una norma no escrita que el que estuviera en el Sindicato fuera también quien presidiera el concurso, pero poco a poco y con el paso del tiempo, el sindicato se transformó y desapareció y ya era diferente todo.

Dicho así parece muy fácil, pero ¿hubo más facilidades o más dificultades?
Fue más difícil, dicho así parece muy fácil y rápido, pero no lo fue. Nos costó mucho tiempo poder poner en marcha el primer concurso, sobre todo porque teníamos claro que tenía que nacer para permanecer. Es cierto que copiamos un poco el modelo de un concurso que se hacía en Zaragoza, pero además toda la ayuda que no tuvimos aquí, la recibimos de fuera. Ángel Cáceres, que era jefe de cocina del Castellana Hilton de Madrid. Nos promocionó mucho, ayudó mucho a Gandia porque era un enamorado de Gandia y venía mucho aquí. Fue una ayuda clave para poder llevar a cabo el concurso tal y como lo queríamos.

El concurso nace con intención de ser algo grande.
Sí, teníamos claro que si queríamos que el concurso nos sirviera de vehiculo de promoción, teníamos que conseguir que el concurso fuera algo serio. Tuvimos participantes de renombre, para ello lo dotamos de premios importantes y además era un evento distinguido en Gandia, era la cita social del año en la ciudad. Y teníamos muy claro que debía perdurar en el tiempo y para ello, una de las cosas que teníamos clara era que debía ser una promoción para Gandia, por lo que exigíamos a los participantes que en sus cartas pusieran la Fideuà de Gandia. En aquel momento venían los mejores cocineros de España, venían jefes de cocina de todas partes. He de reconocer que lo que hacía que vinieran era el plato de libre elección, porque es donde los cocineros pueden lucirse y sobre todo donde pueden demostrar lo que saben. Esto en muchas ocasiones no fue entendido así por la comisión que entendían que lo importante era la Fideuà.

¿Cómo conseguisteis contratar a David Cubedo, que era la voz de la radio en España en aquel momento?
Fue todo gracias a la ayuda de Ángel Cáceres. De su mano llegó David Cubedo, que nos abrió las puertas a Radio Nacional y a Televisión Española. Además él hizo que vinieran personalidades tanto políticas como sociales durante muchos años. Eso ayudó a que el concurso tuviera mayor repercusión, sobre todo a nivel nacional.

¿Ha servido la Fideuà de elemento de promoción de Gandia?
Yo creo que sí, creo que ha cumplido el objetivo que la comisión que la ideó teníamos. La promoción no es cosa de un día ni de un año ni dos, pero lo cierto es que ahora mismo, si vas a un restaurante de cierto nivel de España o incluso de algunos países, en la carta tienen la Fideuá de Gandia. Eso ahora es motivo de orgullo, pero también han sido muchos desvelos. Antes la promoción la hacíamos desde la propia organización, nos pagábamos el desplazamiento, poníamos los coches, pagábamos el material, la estancia. La Fideuà nos ha costado muchos desvelos, trabajo y mucho dinero. Además también disgustos porque no todo el mundo quería que esto funcionara. Recuerdo el primer concurso que a mí me costó llorar, porque un señor, del que no quiero decir el nombre, él ya sabe quién es, no quería darnos el veredicto del jurado. Sebastián Denia era el presentador y necesitaba el resultado para poder entregar los premios y este señor se marchó y no nos daba el veredicto. Tuve que buscarlo, rogarle y suplicarle y hasta llorar de impotencia por ver cómo nos querían hundir para conseguir que me diera el veredicto. Afortunadamente al final lo conseguí y todo salió adelante. Cada año, el concurso a mí me costaba una úlcera de estómago por los nervios.

Había intereses para que el concurso fracasara
Sí, afortunadamente solo había unas pocas personas que no querían que esto funcionara y pudimos más los que queríamos que esto funcionara y saliera adelante. Pero luego eso se olvida y afortunadamente lo que queda es un concurso que es el buque insignia de Gandia.

Fue presidente un año y luego dejó la presidencia
Sí, la verdad es que lo de la presidencia es algo a lo que no le he dado nunca importancia. El segundo año dejé la presidencia porque dejé de ser presidente del Sindicato y parecía lógico que el presidente del Sindicato lo fuera también de la Fideuà, luego todo cambió y el cambio también parecía lo más lógico.

¿Tardó mucho el Ayuntamiento en colaborar?
No, creo que fue el tercer año cuando ya se involucró en el concurso. Al principio, bien porque no lo supimos explicar, bien porque no lo vieron claro, no nos apoyaron mucho, pero afortunadamente luego sí se involucró y pasó a apoyar al concurso, sobre todo en lo económico.

¿Ha evolucionado el concurso como esperaban?
Lo cierto es que la evolución más importante la ha vivido en los dos o tres primeros años. Luego la evolución ha ido quizás más hacia la promoción que hacia la profesionalización, pero yo creo que independientemente de hacia dónde, lo importante es que ha evolucionado y sobre todo que ha servido para lo que se ideó, para promocionar Gandia. El pero que yo le pongo al concurso es que la ilusión, el trabajo y el empeño que pusimos los primeros miembros de la comisión, lo cierto es que ahora en la gente joven no lo veo. Hay algunos miembros de la directiva que sí empujan, pero cada vez cuesta más que la gente joven se involucre. Eso sí lo echo en falta.

Y el turismo, ¿ha evolucionado como debiera?
No, la verdad es que no. Gandia ha perdido el tren del turismo. Esto no es lo que era, antes Gandia era un primer destino turístico, pero hace muchos años que eso no ocurre. No se si es culpa de la crisis, no sé si es porque ya no tenemos eventos ni actividad complementaria al sol y playa. No hay conciertos, ni toros, ni animación, no hay locales para espectáculos, etc. Lo cierto es que no conseguimos deshacernos de la idea de que tenemos una playa para el turismo de las tres p, playa, paseo y pipas. Creo que el turismo no ha llegado a lo que debería.

Y el concurso, ¿te ha dado más alegrías o más disgustos?
De todo ha habido (risas), pero creo que hay que quedarse con lo bueno y dejar pasar lo malo. Creo que todo el trabajo y el esfuerzo que he hecho para contribuir a que esto fuera una realidad lo doy por bien empleado, pero no puedo evitar darme cuenta de cómo hay personas que lo único que quieren es figurar y que si aportan es por figurar y tener un cargo, pero yo me quedo con lo positivo, con el trabajo de muchos, porque yo he sido el presidente un año, el primer presidente, pero sigo ahí y he visto a mucha gente que ha trabajado por la Fideuà y por Gandia de forma desinteresada y creo que son un ejemplo.