Rafael Juan, consejero delegado en Dulcesol


Viernes, 10 de Junio de 2016

 
Rafael Juan, consejero delegado en Dulcesol
“Dulcesol empezó a innovar cuando mi madre decidió hacer las magdalenas cuadradas”

Desde hace mucho tiempo, cada vez que se habla de innovación empresarial en la comarca de la Safor, se ha de hablar de Dulcesol. Ejemplo de ello es la revolución que han organizado en la última edición de Alimentaria 2016 que se ha celebrado hace unas semanas en Barcelona y donde han lanzado su línea Innova de productos elaborados con algas o los nuevos Macarons, que con seis sabores en el mercado están haciendo las delicias de los más golosos. Sobre la innovación, los nuevos productos y la proyección de la empresa hemos hablado con Rafa Juan en esta entrevista.
Desde hace un tiempo Dulcesol está elaborando productos con algas, y nos preguntamos, ¿cómo surgió la idea de utilizar algas en los productos de Dulcesol?
Este tema vino puramente por una cuestión de innovación. En nuestro departamento de I+D, sobre todo su responsable, es una persona muy innovadora, con muchas ideas innovadoras, preocupado por el mundo alimentario y la salud y preocupado por el futuro de la alimentación y cómo orientarnos para dar una solución a los problemas que nos plantean cada vez más los consumidores sobre su salud y las nuevas fórmulas de consumo. Por ello hay que emplear cada vez fórmulas más innovadores. Pensando en esto y también en la compatibilización con el medio ambiente y la sostenibilidad, buscábamos elementos que nos permitieran aportar proteínas y nutrientes a los productos sustituyendo grasas sin tener que esperar a importar maíz o trigo desde América u otros países y por tanto cultivar los ingredientes en la Safor. Este fue el inicio del proyecto, luego nos hemos encontrado con que determinadas algas tienen unos beneficios extra para los consumidores.

Esto quiere decir que de la idea de mejorar un producto de cara a la salud del consumidor, acaban ustedes cultivando algas

Sí, porque además es mucho mejor poder tener nosotros el cultivo, entre otras cosas porque tras las investigaciones llegamos a la conclusión de que lo mejor que podíamos hace era utilizar una micro alga llamada Chlorella, cultivarla nosotros mismos y por tanto poder controlar todo el proceso. La innovación en el proyecto está en utilizar el alga y también en cultivarla. Además la cultivamos en Villalonga y la vamos incorporando poco a poco en todos los productos en una gama que se llama Dulceso Innova.

Mucha gente tiene la idea que como Dulcesol está en expansión, estos nuevos productos, con un color verde que da la micro alga, respondía a los gustos orientales y por tanto para introducirse mejor en esos mercados
No, lo cierto es que el producto nace como ejemplo de nuestra preocupación por innovar y sobre todo mejorar los productos de cara a la salud de nuestros consumidores. Además, la aceptación en nuestro mercado de los productos, que tienen un color verde producido por la propia alga, está siendo excelente, lo que nos encanta. Está pensado en los consumidores habituales de la marca y también en las nuevas demandas de los consumidores.

¿Hay muchos productos en esta gama?
La gama inicialmente tenía 12 productos en la primera versión, ahora ya vamos en la segunda versión y hemos aumentado en 4 productos más pero siempre estamos pendientes, renovando productos, añadiendo los que los consumidores nos demandan y eliminando los que no tienen aceptación. Sobre todo porque cada vez más tenemos que ir a productos saludables y atractivos.

Así rompemos con el binomio que se había generado de productos industriales, productos perjudiciales para la salud
Efectivamente, somos conscientes de que la imagen de la bollería industrial no es muy buena, por eso es por lo que hemos querido ir rompiendo esa imagen y plantear que hay más alternativas. La idea es ir incorporándolo a más productos para una gama que esté en el mercado y aporte propiedades beneficiosas.

¿Encarece mucho el producto?
Evidentemente es algo más cara la gama que otros productos, no por la producción del alga que hemos de reconocer que produce 5 kilos de algas y por tanto el gasto energético es muy elevado. Estamos intentando abaratar la producción porque tenemos que enfriar el agua, añadir el CO2 que es el alimento de las algas, pero poco a poco queremos incrementar la producción y abaratar costes. En realidad es algo más cara que el resto porque de momento es menos conocida y por tanto menos vendida.

Eso quiere decir que en el momento en que lo consumamos más el precio bajará

Sí, la verdad es que conforme mantengamos la línea viva, esperamos que la demanda aumente y por tanto podremos abaratar los costes y por tanto podremos bajar los precios. Parece contradictorio pero no lo es, cuanto más vendemos más barato es producir.

¿Cómo está siendo la aceptación, porque lo acaban de presentar en Alimentaria?
Sí, lo hemos presentado oficialmente en Alimentaria, hemos hecho un vídeo para ello y un juego virtual. Lo cierto es que ha llamado mucho la atención y por tanto hemos tenido mucha repercusión mediática, lo que también ayuda mucho en la promoción del producto. Lo que es el impacto en ventas, todavía no se nota, peto también es cierto que todavía tenemos que mejorar en las cualidades organolépticas del producto, adaptarlo al gusto mayoritario de los consumidores, porque al final tenemos que buscar un producto saludable pero también que guste al consumidor, que cuando coma una magdalena con algas no le resulte menos agradable que comer una sin algas. Ese es el gran desafío, el reto que tenemos por delante.

Parece que han echado ustedes el resto en su presencia en Alimentaria
Bueno, es una feria de alimentación que se celebra cada dos años y que está considerada la más importante. Para nosotros es muy importante porque sirve de escaparate para el consumidor, nos proporciona visibilidad a través de los medios de comunicación, pero sobre todo porque recibe muchos visitantes extranjeros y ese es un público que nos interesa mucho. Es para nosotros un reto importante esta feria, y este año hemos desplazado más de 50 personas para poder darle la cobertura adecuada y hemos presentado productos nuevos e innovadores como la gama Innova, pero también los nuevos Macarons o los productos Bio en alimentación infantil, que también están teniendo muy buena aceptación.

La infantil es una gama que también cuidan mucho
Sí, es cierto que no supone una gran cantidad de nuestra producción, porque solo supone el 2% de nuestra producción, pero lo cierto es que buscamos en ella mucho los productos saludables. Son productos dirigidos a una población muy sensible, como la infantil y por tanto hay que cuidarla mucho. Ahora estamos con los Bio y la verdad es que estamos muy contentos con la aceptación que están teniendo y también porque estamos consiguiendo una magnífica relación calidad - precio.

Tenemos que hablar de los Macarons, porque se han considerado siempre como un producto de delicatesen y ahora los podemos comprar fabricados por Dulcesol. ¿De quién fue la idea de fabricarlos?
La verdad es que ahora no recuerdo si la idea fue de mi hermano o de uno de los pasteleros del área de desarrollo. Lo cierto es que en Francia es un producto muy conocido y con gran reconocimiento. En un momento dado pensamos que por qué no intentarlo y la verdad es que ahora que vemos el resultado, ha valido la pena, pero lo cierto es que ha supuesto más de un millón de euros de inversión y casi dos años de investigación y pruebas hasta que hemos conseguido un producto acorde a lo que queríamos. De hecho estaba planificado su lanzamiento para el verano de 2015, pero el producto no acababa de estar como queríamos y en enero estuvimos a punto de desechar el producto. Afortunadamente no lo hicimos y en febrero encontramos la fórmula para poder presentarlo al público. He de reconocer que ha sido un éxito en Alimentaria, también lo hemos presentado en Eurotoques, hemos tenido mucho éxito con los consumidores y ha supuesto una revolución en las redes sociales que incluso a nosotros nos tiene sorprendidos, sobre todo porque tampoco es un producto de consumo masivo.

Hasta que ustedes lo fabricaron, era un producto considerado de élite de la pastelería, pero ahora lo puede consumir prácticamente cualquiera
Sí, piensa que en una pastelería, de las pocas que lo fabrican lo vienen a vender a euro la unidad y nosotros vendemos cuatro a 1.5 euros. Además lo proponemos en una presentación de lujo, con seis sabores que hemos ido mejorando gracias a las opiniones de nuestros consumidores y además estamos trabajando para seguir ampliando la oferta de sabores.

Lo que más me llama la atención es cómo se les ocurre la idea, como por casualidad, invierten más de un millón de euros y dos años de trabajo y están a punto de desecharla
Sí, bueno, estos son los riesgos de la innovación. Nosotros estamos constantemente trabajando en nuevos productos, hay que invertir para lanzar novedades al mercado, sobre todo cuando son innovaciones más radicales, como incorporar un producto de pastelería tradicional. Trasladar lo tradicional a lo industrial es complicado, como los marcarons, pero incorporar elementos novedosos a la pastelería tradicional es casi más costoso como nos ocurre con las algas. En esta ocasión son dos casos de éxito, pero también tenemos otros productos que se quedan en el camino tras invertir recursos materiales y humanos, pero la innovación significa que tienes que apostar por algo, creertelo al máximo e invertir recursos, porque no sabes nunca cuando vas a tener el producto adecuado.

Eso quiere decir que pronto tendremos más productos innovadores, porque están realizando más pruebas.
Nosotros no paramos, tenemos indicadores de innovación para medir el éxito de los productos novedosos en las ventas. Nuestro portafolio es al 80% de productos de pastelería y por tanto tenemos que seguir trabajando en nuestros productos y en nuestros procesos industriales. La innovación es como una bicicleta, no puedes pararla porque si la paras te caes. Esto de la innovación es algo que tenemos desde el primer día, aunque parece que nadie se acuerda, pero para nostros la innovación es fundamental desde que un día a mi madre se le ocurrió fabricar madalenas cuadradas. Hasta ese día eran todas redondas y hoy en día son casi todas cuadradas. Eso y también convertir la receta de una vecina de Villalonga en un producto que lo llamamos Glorias y que hoy sige siendo un producto vivo. Desde ese momento nos dimos cuenta que la innovación es necesaria y que nuestra evolución y pervivencia depende de la innovación.