Telmo Gadea, Presidente de la Federació de Falles de Gandia


Lunes, 13 de Marzo de 2017

 
Telmo Gadea, Presidente de la Federació de Falles de Gandia
``Esta ha sido la legislatura más complicada en lo económico en muchos años´´
Está en el ecuador de la legislatura y asegura estar convencido que ha sido la peor legislatura en lo económico, que han vivido las fallas de Gandia. Espera haber alcanzado ya un punto de estabilidad, aunque reconoce que todavía tiene que luchar por cosas que deberían estar asumidas y aceptadas por una ciudad con un colectivo fallero tan importante. Estamos a punto de iniciar la semana fallera y espera que el tiempo respete, algo que no nos ha funcionado mucho estas últimas semanas, y sobre todo, que seamos capaces de vivir unas fallas satisfactorias para todos, falleros y no falleros, porque la convivencia entre todos es algo fundamental.
Estamos a pocas horas del inicio de las fallas por tanto estamos en tiempo de locura total
Sí, la verdad es que quedan pocas fechas ya para las fallas y eso hace que yo parezca un médico de guardia, pendiente las 24 horas al día para que la maquinaria funcione y todo salga como esperamos, piensa que somos un colectivo muy grande, muy trabajador y con muchos actos por lo que siempre quedan detalles y flecos por solucionar.

A pesar de todo, ¿cómo se presentan estas fallas?
Creo que si el tiempo nos respeta un poco, algo que este año no ha hecho todavía, tendremos un año fantástico porque ya estamos plenamente inmersos en actividades así que si el tiempo nos acompaña yo tengo muy buenas vibraciones.

Este año parece que es más especial si cabe por la declaración de la UNESCO, sobre todo teniendo en cuenta que el Museu Faller ha sido pieza clave para la declaración
Sí, seguro que va a ser un año especial. Mira, el Museu ha sido pieza clave y destacada en la declaración y así consta en el expediente y la primera repercusión es que, tal y como me han asegurado desde el Museu, este año ya se ha triplicado el número de visitas con respecto a hace dos años. El 10 de marzo la Junta Local ha estado invitada por el President de la Generalitat a Valencia para que se nos entregue un certificado de la UNESCO a las ciudades que más colaboramos en la declaración.

Muchas actividades, muchos actos oficiales, muchas teclas que tocar, ¿cómo se vive esta recta final?
Se vive de forma complicada, sobre todo porque son muchos actos con mucha complicación porque somos una fiesta fundamentalmente de calle y necesitamos de muchos permisos porque tenemos un importante impacto en la calle. Cada vez se hace más complicado el tema de permisos, sobre todo porque tenemos que cuidarlo al máximo para estar seguros todos, evitando accidentes y para que cuando se produzcan no tengamos problema y además intentando compaginarlo todo con la buena vecindad.

¿La gente tiene asumido que las fallas tienen una importancia vital para la sociedad, la economía y la cultura?
Desgraciadamente creo que tenemos que estar constantemente recordando y reivindicando lo que hacemos, que somos un colectivo grande, que movemos mucho, que dejamos mucho. Somos plenamente consciente que existe un colectivo en Gandia de gente no fallera, pero seguro que todas estar personas tienen alguien cercano con un negocio que se beneficia de forma directa de la actividad de las fallas. Tras las fallas hay muchas actividades comerciales y hay mucha gente que no lo quiere reconocer. Es cierto que invadimos la calle, pero también es cierto que tenemos que buscar puntos de equilibrio para evitar enfrentamientos que son inútiles.

¿Cómo están ahora las fallas de Gandia?
Hay dos tipos de falla, las que han podido o han sabido administrar y gestionar la situación de crisis económica, pero hay otras fallas que han visto cómo la crisis les ha afectado mucho porque se han quedado prácticamente sin censo fallero y no es fácil. Las fallas más grandes, más numerosas empiezan a ver la luz al final del túnel, pero las demás lo están pasando muy mal.

¿Y la federació?
Yo lo he dicho muchas veces, las cosas no son como eran, las instituciones cada vez más reducen e incluso eliminan las subvenciones y eso nos obliga a trabajar de otras maneras para poder garantizar el ejercicio. No podemos estar pendientes siempre de las administraciones y por eso hay que ir a buscar patrocinadores privados, o muchos patrocinadores porque cada actividad necesita de muchas aportaciones y por eso estamos trabajando como las comisiones.

Llegamos al ecuador de la legislatura, ¿Cuál es su valoración?
Creo que estos han sido los años más complicados, sobre todo por el tema económico. La subvención municipal se ha reducido más del 50% en 10 años y ahora el Museu está en un punto de inflexión importante porque cumple 10 años, es un edificio público que se usa mucho y hay que hacerle arreglos y reformas y en esa línea de trabajo estamos.

En otros aspectos, como la propia ejecutiva, las fórmulas de trabajo, el organigrama
En el trabajo diario funcionamos bien, yo tenía claro que no quería el modelo de ejecutiva que había antes. No podíamos ir a cinco vicepresidentes, un presidente, un secretario y 8 vocales. Por eso he optado por otra fórmula más similar a la que tienen las fallas, un presidente y un vicepresidente. El día que dejemos algo por hacer, quizás cambie, pero de momento todo funciona, hemos creado actividades que me parece importantes y creo que el hacer cosas no depende del número de vicepresidentes. Por ejemplo, el 11 de marzo a las 11 de la mañana en el Museu Faller tenemos una importante reunión internacional de un proyecto para promocionar fiestas de Portugal, Italia, Alemania y nosotros, pueblos con arte efímero que se nos presentan aquí, porque uno de los objetivos que yo tenía era que el Museu sea pieza clave en la actividad fallera y poco a poco lo estamos consiguiendo.