Ignacio Malonda, Nacho Malonda: Cristalería Gandia, 50 años


Viernes, 19 de Mayo de 2017

 
Ignacio Malonda, Nacho Malonda: Cristalería Gandia, 50 años
``Siempre nos hemos querido caracterizar por nuestra seriedad´´
Hace unos días hablábamos con los responsables de Cristalería Gandia, empresa que cumple 50 años. En el anterior número hablábamos del pasado, los inicios, las primeras ampliaciones y apuntábamos los primeros retos actuales, ahora hablamos de la filosofía de la empresa, los cambios producidos y sobre todo de los proyectos de futuro.
¿Cómo fue el relevo generacional?
No es algo que se haga de golpe, es algo paulatino que se hace poco a poco. En mi caso, contar con mi hijo en la empresa durante tanto tiempo y teniendo en cuenta que por culpa de la política mi hijo ya llevaba tiempo ocupándose de la empresa, la verdad es que el cambio más visible se hizo con el cambio de ubicación de Benipeixcar a San Enric. Los dos nos consideramos trabajadores de la empresa y por tanto no hay ruptura, simplemente un cambio, uno adquiere más responsabilidades de las que ya tenía y el otro va dejando las riendas poco a poco, aunque sin desvincularme completamente. Además piensa que con la crisis el mercado cambia radicalmente y hay que estar al día con las nuevas técnicas, los nuevos materiales y las nuevas orientaciones y era necesario que fuera alguien joven quien lo asumiera. Desde hace más de 15 años la gestión y los dolores de cabeza los tiene mi hijo, yo en realidad lo que hago es ayudarle en las gestiones y sobre todo en el papeleo.

Nacho, y desde tu punto de vista, ¿cómo se vivió esa transición?
Yo siempre lo he visto desde un punto de vista de colaboración. En un principio yo empecé a trabajar como considero que corresponde, de abajo hacia arriba, primero como ayudante de mis operarios y luego, poco a poco, fui cogiendo protagonismo en la empresa. Era un momento en que mi padre estaba en la política y yo tuve que colaborar para sacar la empresa adelante y el timón de la empresa, hasta que llega un momento en el que maduro a nivel profesional y sobre todo en el cambio de 2003 con el traslado a los nuevos talleres es cuando se produce de forma efectiva ese cambio, no generacional, pero sí de dirección de empresa, pero en todo momento colaborando ambos cada uno en su parcela. Yo más a pie de obra o de instalaciones y él colaborando conmigo en todo lo que yo no podía atender.

Con el cambio de ubicación se produce también un cambio en la empresa mucho más profundo, sobre todo en lo que se refiere al avance tecnológico. ¿Cómo se produce ese cambio o avance?
No es algo premeditado, las cosas surgen como surgen. El vidrio en los últimos 20 años ha evolucionado muchísimo. Cuando estaba mi padre de un cristal de una ventana pasamos a mi época en la que el vidrio tiene ya importancia arquitectónica, decorativa y acondicionadora. Con el doble acristalamiento de Climalit se produce ya un cambio importante que es el uso como aislante, tanto acústico como térmico. A partir de ahí se produce una revolución ya que cada año se producen nuevos vídrios para aislamientos y también año a año se producen vidrios para diferentes funciones.

Es decir, pasamos de un vidrio para tapar una puerta o una ventana a tener otros usos
Efectivamente, se produce una revolución tecnológica importantísima y en ese momento es cuando o te subes al carro y te empapas de todos los cambios y usos para poder dar las soluciones en cada momento y en cada obra de lo que tienes que usar, lo que tienes que colocar cómo y cuándo o no puedes seguir el ritmo y por tanto pierdes la oportunidad. Nosotros apostamos por subirnos al tren y hasta aquí.

A lo largo de la evolución hay que hacer también cambios estructurales en la empresa
Sí, evidentemente tienes que adaptarte a las circunstancias y nos pilla en una época en la que la construcción empieza a subir y decidimos apostar por seguir ese camino. El volumen de trabajo sube mucho y necesitamos cambiar y ampliar las instalaciones. No podemos seguir trabajando de la misma forma que lo hacíamos y por tanto teníamos que adaptarnos.

Pero esa evolución no ha supuesto abandonar ninguna de las vertientes que teníais, quiero decir, se ha procedido a una industrialización pero se sigue dando también servicio doméstico
Claro, nosotros nos hemos industrializado, pero nuestro servicio sigue siendo el mismo. Hemos querido abarcar todo el abanico de posibilidades. Lo que necesitábamos era modernizarnos, pero seguimos dando el mismo servicio y otros muchos más.

El cambio de ubicación supone dejar de ser una cristalería de barrio a ser una empresa de servicios diferente
Es cierto que estar en Benipeixcar en un local de 220 metros cuadrados nos suponía tener un sistema de trabajo diferente. En esa época ya estábamos trabajando en las obras y construcciones, pero el vidrio no venía nunca a la empresa, iba directamente a la obra y eso te obligaba a trabajar de forma diferente, pero lo cierto es que la falta de espacio y otros problemas los solventábamos con imaginación.

Cambia la estructura y por tanto cambian las expectativas y el mercado, ¿cómo se asume ese cambio en proveedores, distribuidores, empresas con las que se trabaja, etc.?
Nosotros estructuralmente a nivel interno cambiamos, a nivel humano también vamos aumentando la plantilla. A nivel de proveedores nosotros siempre nos hemos mostrado muy fieles a nuestras marcas porque nos hemos sentido identificados con ellos por la calidad y sobre todo por la seriedad. Si los proveedores nos funcionan, no hay por qué cambiarlos y por eso seguimos con ellos. Nosotros nos hemos basado siempre en la seriedad de nuestros servicios. La evolución no es de hoy para mañana aunque sí hacemos un cambio importante en la empresa, pero en realidad ya se habían producido cambios progresivos.

No puedes cerrar la persiana en Benipeixcar y abrirla en el Raval y que todo sea nuevo
Claro, todo se había ido haciendo poco a poco, sí hay cambios importantes porque a partir del cambio de ubicación el trato ya no es tan directo de fábrica, ahora ya pasa el vidrio por nuestras instalaciones y ya somos nosotros los que efectuamos las transformaciones.

Dentro de lo que es la nueva orientación, ha habido algunas obras que han significado un antes y un después
Efectivamente, yo recuerdo mis inicios en la cristalería con mucho cariño. Con muy pocos medios afrontamos el reto de la Universidad de Gandia. Era un reto para la ciudad y también para nosotros. Todas las fases de la Universidad, excepto una, las acristalamos nosotros. Se sufrió mucho en aquella época pero lo hicimos y también aprendimos mucho. Había pocos medios y además las dimensiones de las piezas y su peso suponían un verdadero reto.
Esa obra supuso mucho para nosotros, sobre todo la primera fase, porque sufrimos mucho por plazos, por todo. Sufrimos mucho y cuando sufres tanto y ves que todo sale adelante, te sientes más orgulloso.

Pero no fue ni el primer edificio ni el único
No claro, todos o casi todos los hoteles de la Playa de Gandia los acristalamos nosotros. Muchos edificios de la Playa también, pero ese edificio fue especial porque fue el primero en el que tuvimos esas complicaciones técnicas y además teníamos plazos de entrega muy determinados y eso nos obligó a trabajar en turnos seguidos de día y de noche porque para nosotros era fundamental cumplir con el plazo de entrega, como hicimos. Nuestro emblema es la seriedad.

Ese ha sido emblemático, pero ha habido luego más edificios destacados
Sí, hemos hecho grandes hoteles en Gandia, en Cullera, en Calp. Afortunadamente concesionarios de vehículos hemos hecho muchos y el reto más importante fue el de la entrada de Gandia donde se tuvo que hacer un cálculo muy importante de la fachada porque pasamos de poner cristales a construir con cristales. Es una fachada de casi 150 metros cuadrados sin ningún tipo de marco ni de nada. Un vidrio al lado del otro sin más. Para poder hacerlo hay que hacer muchos cálculos como las cargas de vientos para evitar que venga un turbonado y se lleve el edificio. Cada cristal pesa 700 kilos, la instalación ha de ser milimétrica para evitar problemas y roturas durante y tras la instalación. Hay que tener en cuenta que montamos vidrio, que es un material noble, muy durable y duro pero muy frágil a la vez.

Y ahora, ¿cuáles son las expectativas?
Todas las del mundo y a la vez ningunas. Estar aquí y poder seguir. La empresa ha pasado cuatro crisis económicas y ha podido superarlas, ahora parece que el mercado empieza a estabilizarse y eso nos da alas para pensar que podremos seguir adelante unos años más. Acabamos de cumplir 50 y si todo sigue así podremos seguir unos cuantos más.