Cualquier tiempo pasado... ¿fue mejor?


Un verano más me asomo a terraza de mi apartamento ante la algarabía que las voces producidas por un grupo de jóvenes están causando en la vía pública. Efectivamente, mi pronóstico se cumple… están realizando esa práctica que desde hace unos años se ham puesto tan de moda.




 

Cualquier tiempo pasado... ¿fue mejor?

Me refiero al cuanto menos polémico, "botellón" que, un verano más, no sólo llena las calles de porquería sino también de ruido y se encarga de romper los anhelos de tranquilidad de aquellos que soñaron con unas vacaciones relajadas en la playa de Gandia. Es evidente que el turismo que visita nuestra costa, en lasm últimas décadas, ha sufrido un cambio importante. Atrás quedó la época dorada en la que ministros y distinguidas personalidades elegían nuestro litoral para disfrutar de sus vacaciones.

Aquellos se fueron ya para no volver. Dieron paso a un nuevo perfil de turista joven que lucha por salir de la adolescencia y ve en Gandia un paraíso donde colmar otro tipo de anhelos, alejados del glamour y la diversión que el consistorio de la Ciudad Ducal busca para nuestra playa; con poco éxito, por cierto.

Esta semana leía que la Policía Local de Gandia había requisado más de 300 litros de bebida en las calles de la playa; sin duda un titular que dista mucho de alcanzar esa playa modélica que se quiere y para la que tanto dinero se invierte a lo largo del año. Entonces pienso en el verso de Jorge Manrique cuando escribía que cualquier tiempo pasado fue mejor, cierro la persiana de mi terraza para volver a la cama y ver si, esta vez, tengo más suerte…