Ron-cola, por favor


Podría hablarles a favor del botellón desde el lado económico, pues ver como multiplica su valor el alcohol por el simple hecho de servirlo detrás de una barra no hace sino indignar. Pues con la botella a 8 o 9 euros (de la cual se saca u mínimo de 10 copas), que la copa esté a 5 o 6… también podríamos nombrar la ínfima calidad del alcohol que se sirve en la Plaza Castell (gasolina pura y dura) o de los pubs reconvertidosn en sauna por el deficiente aire acondicionado y el excesivo aforo.




 

Ron-cola, por favor

Pero para defender el botellón, recurro a algo más patrio, el carácter español. Nos encanta relacionarnos en la calle, con el fresquillo del verano y con la copa en la mano. Y si a eso añadimos que el turismo de la Playa de Gandía proviene de Madrid, ciudad represora del botellón donde las haya, pues resulta que al llegar aquí ypoder beber con bastante impunidad, pues la verdad es que está mal acabar con el botellón por estas tierras.

El problema no es el botellón en si, sino más bien la mala educación de algunos de los que hacen botellón o la suciedad que provoca. El botellón ha pasado a formar parte de la cultura de los españoles entre los 14 y los treinta y pico, así que está mal erradicarlo. Mientras los "expertos" políticos buscan una solución que nunca llegará, a mi vayan poniéndome un ron cola por favor.