Con todos ustedes... los insectos


Señores y señoras desde las pesadillas más escalofriantes, desde los lugares más impensables, desde las paranoias profundas aparecen esos pequeños seres, imprevisibles, repelentes y provocadores capaces de subir la adrenalina y ser los responsables de las caras de pánico.




 

Con todos ustedes... los insectos

Esos seres que provocan gritos, movimientos catatónicos, soduración en las manos, palpitaciones y taquicardia inesperada… con todos ustedes: los insectos. Esos que no conocen horas, ni rincones, ni se apiadan de sus efectos. Voladores, trepadores y terrestres son capaces de bloquear el cuerpo, que queda inmóvil e indeciso ante dar o no un paso, sintiendo picores y escalofríos. Los pies quedan pegados al suelo, las manos y brazos tiesos y el cuerpo hermético.

De repente se congelan los pensamientos y uno empieza a preguntarse ¿qué hago? Si me muevo, se moverá, si cojo una escoba, cuando vuelva no estará, y luego en vez de tener los pies pegados al suelo, tendré los ojos, buscadores de algún movimiento extraño visible a mis pupilas que confunden las manchas de baldosas y terrazo por patas y antenas entre el rojo y negro.

Amenazan el ambiente agradable de unas vacaciones sujetas a una etapa apocalíptica de plagas. El darse cuenta de las sensaciones somáticas puede ayudar a superar ese miedo que nos abruma y duerma nuestros sentidos.