Con o sin


Bienvenidos a la sociedad hedonista sucumbida a los deseos de la carne, cada vez más lejos de los prejuicios sobre el "desate pasional". Se estructura en noches "con" y noches "sin".




 

Con o sin

Miradas en busca de bocas sedientas, cuerpos que deliran y retumban al ritmo de tambores electrónicos. Entonces es cuando el gesto hace la diferencia y dos sombras se esfuman entre el humo imperfecto y la mezcla irracional de colores. Dos sombras que se buscan entre sábanas, que se fusionan, que se beben y que no se protegen.

No hay tiempo para perderse en tonterías, ni tampoco hay hueco para la decepción del primer impacto, no puede haber noche sin placer. Porque de eso se trata, de pensar que sin protección no hay placer. Sin protección lo que si puede haber es sífilis, gonorrea, sida, hepatitis B o cáncer de cérvix. Parar, pensar y actuar es una estúpida misión causante de "mi no disfrute". No va a pasarme nada malo. Además la culpa no es mía, la responsabilidad la eludo para que no sufra mi ego, así soy víctima de mi propia ignorancia, y cada uno a lo suyo, pero a mi que no me corten el royo. Y así es la mente humana de inteligente, ¡vamos! muy diferente a la de un animal irracional, por supuesto y alegría para el cuerpo.

Responsabilidad y placer pueden ir juntos de la mano, aunque con y sin son más que dos preposiciones, son dos caminos opuestos con claros efectos. ¡Tú decides!, siempre.