Mujer = persona


Hace muy pocos días se celebró el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Una fecha en la que se rinde homenaje a las mujeres que comenzaron esta batalla de la igualdad de género.




 

Mujer = persona

Son muchos años los que la mujer lleva reivindicando su condición de persona por encima de su sexo a fin de ser reconocida. Llevamos muchos años en la batalla de tener que demostrar -porque desgraciadamente tenemos que demostrarlo- que las mujeres somos exactamente igual al hombre. Toda esta batalla de reivindicación tiene como objetivo que no se considere a la mujer como una “secta” al margen de la sociedad, sino como persona dotada de igualdad ante la sociedad.

 

A lo largo de la historia la frase “la primera mujer que...” ha figurado unida al nombre y apellidos de una mujer al acceder por primera vez a una posición tradicionalmente reservada al hombre. El objetivo es que un día dicha coletilla sea eliminada. Sin embargo a la vista de las tendencias actuales tengo la impresión, quizás por ignorancia, de una regresión en el tiempo y por el hecho de ser mujer debo pertenecer a un coto privado con exclusión de todo aquel que no ostente la misma condición de género.

 

Al respecto cabe mencionar la propuesta de introducir el término “miembra” referido a las mujeres. El término miembro viene definido en el Diccionario de la Real Academia de Lengua Española en su acepción de de nombre común como: “Individuo que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral”. Yo lo interpreto como el genérico referido tanto al hombre como a la mujer.

 

La propuesta de referirse a una mujer que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral como miembra, siembra en mi estupor. No quiero bibliotecas para mujeres, sólo ser miembro de una comunidad con todos mis derechos.  Todavía más cuando hoy he oído como propuesta la creación de Bibliotecas de

Mujeres. Como mujer ni me identifico con una literatura exclusiva de mujeres, ni me identifico como miembra de la sociedad.

 

La igualdad de las mujeres no debe basarse en propuestas tendentes a encerrar a la mujer en un círculo por el hecho de serlo, sino en políticas y prácticas integradoras, liberales y efectivas.

 

No quiero bibliotecas para mujeres ni ser nombrada como miembra de una comunidad, quiero ser miembro de una comunidad con todos mis derechos y acceder a cualquier biblioteca sin distinción de género.