To Deon - Logia


La palabra Deontología tiene su origen en el griego, procede de las palabras to deon y la palabra logia. La primera con el significado de lo debido, y la segunda como estudio, conocimiento, ciencia. Adquiere, por tanto, la traducción de ciencia de lo debido. En cualquier diccionario, incluyendo la Wikipedia, aparece esta definición. Nos encontramos, por tanto, ante una ciencia de lo debido que teniendo bases en la Ética sirve de principio rector a los códigos deontológicos aplicables a los profesionales del periodismo, la medicina y los abogados, entre otras.




 

To Deon - Logia

El Código Deontológico de la Abogacía, con base en la ética lo constituyen un conjunto de usos y buenas costumbres profesionales del abogado que informan toda actuación profesional. Código Deontológico basado en el respeto al trabajo del compañero, así como el trato del abogado con los tribunales, compañeros y clientes.

La sujeción de todo profesional de la Abogacía al Código Deontológico es inexcusable; es más, los usos y costumbres profesionales recogidos en el mismo constituyen la base del ejercicio de la abogacía con respeto absoluto a los principios rectores de nuestra profesión y, entre ellos, la independencia profesional.

 

Hace unas semanas se anunciaba a bombo y platillo una serie de TV basada en el mundo de la Abogacía, con titulo en latín. Tenía curiosidad por verla, aun cuando los anuncios eran preocupantes, pero la he visto (sólo dos capítulos) y no pienso volver a perder el tiempo hasta que cambien de guionista.

Dejando al margen la ficción y trama de los personajes, sus vidas, amores, desamores, tratos, formas, y demás -que a mí me es indiferente- me afecta contemplar como una actuación profesional ante un Tribunal la convierten en una pantomima de lo que es vestir la Toga. Es evidente que los guionistas de la serie, por aquello de la ficción, han obviado ajustarse al Derecho Procesal y las normas de procedimiento de todo pleito judicial, presentando al personaje-abogado paseando por la Sala cual torero en un coso taurino luciendo sus triunfos.

La falta de rigor y la supremacía de la ficción por encima de la verdad puede ser aceptable y comprensible, dado que una serie de televisión no es un doctorado, pero sí a todo eso le sumas que al personaje abogado le hacen decir frases contrarias a la buena practica profesional y al Código Deontológico, el resultado para mí como abogado es lamentable. Una serie de ficción basada en el ejercicio de una profesión como la mía debería ser, como mínimo, respetuosa con todos aquellos que día a día visten la Toga con rigor profesional, y no cabe admitir que la hora y media de emisión de una serie de televisión y un “share” de audiencia constituya prueba de cargo de que todos los Abogados somos iguales a los de la TV.

Nadie da “duros a cuatro pesetas” pero hay una diferencia entre ganarlos honradamente y ganarlos torticeramente. Y de esto último basta leer la prensa y oír las noticias.

 

No tengo nada que decir -faltaría más- sobre la calidad interpretativa de los actores, en absoluto, pero amparándome en mi derecho de opinión y con todo respeto a los profesionales guionistas, directores y actores de la serie de TV, puedo dar mi opinión sobre la calidad y connotaciones del argumento.

Todo lo anterior reivindicando -humildemente por la parte que toca- el trabajo de muchos compañeros que ejercen la Abogacía con rigor y aplicando la ciencia de lo debido.