Recuperar la conciencia de clase


La huelga es el único elemento que han tenido los transportistas para hacer escuchar su voz ante la sordera del gobierno, unos medios de comunicación distraídos con tonterías y una sociedad cada vez más egoísta que sólo piensa en su televisor de plasma y sus vacaciones en el Caribe.




 

Recuperar la conciencia de clase

Hace tiempo que la sociedad trabajadora como tal desapareció.

Me explico. El pasotismo y la comodidad campan a sus anchas en una sociedad que ya no busca acabar con las injusticias laborales, sino simplemente mejorar su nivel de consumo.

Por ello, las reivindicaciones de los transportistas huelguistas, nos retrotraen a una sociedad por muchos olvidada, la de las mejoras laborales y, sobre todo, la del compañerismo y la solidaridad entre trabajadores.

 

La huelga es el único elemento que han tenido los transportistas para hacer escuchar su voz ante la sordera del gobierno, unos medios de comunicación distraídos con tonterías y una sociedad cada vez más egoísta que sólo piensa en su televisor de plasma y sus vacaciones en el Caribe.

 

El paro no ha sido una elección sino el paso obligado de un sector clave para la economía del país que ve como los impuestos sobre los carburantes merman en exceso sus ya de por sí paupérrimos ingresos.

 Compensar la subida de los carburantes no es tan complicado para el gobierno, pues con rebajar el % de impuestos cuando el gasóleo superase el euro el litro, el Estado seguiría recaudando una buena cantidad al tiempo que los transportistas verían aliviada su precaria situación.