De lo humano y lo divino


Técnicamente no sé como lo definió nuestro paisano el ministro Bernat Soria, pero estoy totalmente de acuerdo con el "suicidio asistido".




 

De lo humano y lo divino

La Iglesia-como no- ha puesto el grito en el cielo, pero por suerte o gracias a Dios, la sociedad hace tiempo que abrió los ojos y es consciente (Amenábar y "Mar Adentro" hicieron una gran labor) que es el ser humano el único capacitado para decidir sobre su futuro.

 

Y es que detrás de cada paciente postrado en su casa sin ningún remedio posible, narcotizado a base de morfina y todo tipo de medicamentos. Detrás de personas caídas durante años en el abismo de los comas profundos. Detrás de cada afectado por un cáncer terminal… detrás de todos estos, hay miles de historias mínimas en la que ni Dios ni su aparato eclesiástico tienen nada que ver. NADA.

 

El suicidio asistido es una decisión propia, destinada al ámbito personal y privado. Y que no teman los beatos y los alzacuellos, que al igual que con el aborto y el divorcio, a nadie se le obliga a ejercer el suicidio asistido. Pero convencer en pleno siglo XXI a estos cerrados de mente que la sociedad no les pertenece, eso si que sería una obra de Dios: concretamente un milagro.