Ocho hermanas pertenecientes a la orden de San José visitan Gandia tras haber realizado sus votos


Ocho religiosas que pertenecen a la orden San José de Gerona, procedentes de diferentes lugares del mundo, el pasado sábado día 13 de septiembre pronunciaron sus votos en la casa generalicia de Gerona, con una formación de 5 meses y un mes de ejercicios espirituales, en una ceremonia que fue oficiada por el obispo de la provincia; además las jóvenes religiosas vienen de diferentes partes de latino América y África.




 

Ocho hermanas pertenecientes a la orden de San José visitan Gandia tras haber realizado sus votos

Las hermanas  han visitado la casa que la orden tiene en la ciudad de Gandia con el fin de terminar de preparar sus votos perpetuos y han aprovechado su estancia en la ciudad ducal para visitar las sepulturas de otras hermanas mártires, enterradas en la capilla de la comunidad, y conocer también cuál fue la labor que desempeñaron dentro de esta orden.
 Además, esta compañía se encuentra instaurada en la ciudad de Gandia desde hace 85 años, y desde ese momento que tienen un fuerte compromiso con la sociedad realizando obras benéficas de diferentes tipos. En la capital de la Safor, son más conocidas como las hermanas veladoras.

Es admirable la labor que este grupo de monjas lleva realizando en  Gandia, y aunque muchas personas no las conocen como las hermanas de San José, si usted pregunta por las veladoras, todos sabrán de que orden religiosa se está hablando.

También han ofrecido sus servicios, siempre de una manera desinteresada, en diferentes clínicas de Gandia como la de San Ramón, la de Pellicer o en la de Mut, convertida en la actualidad en una residencia de ancianos. Otra de las funciones que este grupo de religiosas ha tenido tradicionalmente en la ciudad ha sido la de efectuar velas a domicilio, según nos explica la hermana Elisa; y en la actualidad, prestan una labor básicamente social hasta donde las medidas de sus posibilidades les permite, ya que cuentan con un avanzado estado de edad aunque la casa siempre está abierta para todo lo que se ofrezca: atienden a inmigrantes dándoles trabajo y muchos de estos realizan las funciones que ellas hacían en otro tiempo; ponen inyecciones o toman la tensión,  también colaboran estrechamente con las pastoral de la Salud, con caritas y con grupos parroquiales.

Estas hermanas viven de la caridad y de las muestras de cariño que cada día reciben, no solo de los habitantes de Gandia, sino también de toda la comarca de la Safor.  Todo un ejemplo de entrega y sacrificio en nuestros días que, tras ocho décadas de dedicación  a los demás, no bajan la guardia