MENORES


CARMEN SOUCASE. ABOGADO




 

MENORES

La Ley del Menor vigente tiene como fundamento básico la reinserción de un menor en la sociedad, alejarlo de la vida delictiva imponiéndole  sanciones encaminadas a reeducarlo y a la prevención futura de delitos. Es una norma sancionadora-educativa dirigida hacia los menores que cometan faltas o delitos de los contemplados en el Código Penal. Rigiéndose por el principio del interés del menor, entendiéndose por menor  los que se encuentran en el tramo de edad entre los catorce y los dieciocho años, adopta una serie de cautelas para asegurar que las medidas sancionadoras a imponer  sean  adecuadas y ponderadas a su entorno social. De ahí la exigencia de que  en todo expediente abierto a un  menor  figure la presencia de un cuadro de especialistas compuesto por fiscales, abogados, y un equipo de educadores. Las  víctimas de los delitos cometidos por menores tienen una intervención mínima en el proceso y los padres asumen solidariamente la responsabilidad de tipo económico que la acción de su hijo haya causado. Así, la reparación del daño causado y la conciliación con la víctima supone la finalización de la causa jurídica emprendida. Es fundamental que el menor comprenda, que  pida perdón, y, desde luego, que la víctima lo acepte. Aparece por tanto el elemento de la conciliación entre el autor y la víctima como medio para resolución de un conflicto. No obstante ante la peligrosidad no basta la amonestación o el cumplimiento de trabajos sociales o comunitarios, la respuesta legal es más severa: el  internamiento en un centro  a fin de reeducar y orientar al menor  hacia su  comportamiento responsable dentro de la sociedad. La Ley del Menor también es de aplicación a los llamados jóvenes, los de edades comprendidas entre los 18 y los 21 años, quienes por una serie de circunstancias personales, grado de madurez, hechos cometidos y gravedad de los mismos,  puede serles de aplicación.     El espíritu de la Ley es que un menor que cometa un delito comprenda y  asuma - y por tanto repare -  su  actuación  contraria a la sociedad y a la norma. Reeducarlo en comportamientos sociales adecuados, no contrarios, y reintegrarlo como parte activa, como individuo en la sociedad.  La Ley habla de educación, de medidas correctoras-educativas; la Ley dice constantemente  que el menor debe asumir que el hecho es  contrario a la sociedad, que debe asumir sus consecuencias y, por tanto, debe reparar el daño que ha causado.
    He visto las caras de los padres de los menores cuando acuden a Comisaría por una llamada. He visto la incredulidad en sus caras. He visto las lágrimas, la vergüenza  al verse en aquella situación. Solo tienen palabras de desconsuelo y de preguntas ¿Qué ha pasado? ¿Por qué? ¡Si tiene de todo! ¿Qué necesidad tiene él? .Y he visto a los menores como si estuvieran en el cine, viendo pasar una película donde ellos son los protagonistas  y no dando mayor importancia a la situación que  está viviendo. Toparse con la dura realidad, tener que acompañar a un hijo a la Fiscalía de Menores, es un trago muy duro para los padres que confían en sus hijos y que de repente se dan cuenta que la película  no es ficción, sino realidad. Hay otros padres que han arrojado la toalla y se han rendido en la batalla perdiendo la guerra.
    El estado tiene que dar urgentemente una respuesta: debe invertir ya en políticas adecuadas de prevención de la delincuencia, educación de los menores, de control de medios publicitarios dirigidos a lo menores, invertir, invertir en  no hacer héroes de móvil.     Y los adultos debemos dar ejemplo.