OH! LA CRISIS


DIEGO LLERGO




 

OH! LA CRISIS

¿Creían que no iba a hablar de la crisis? Vamos hombre, si es como la Formula 1: de repente todo el mundo sabe si hay que tener neumáticos blandos, o semiduros, si la carrera se tiene que hacer a dos paradas, o solo a una. Pues con la crisis pasa “the same”.
Sí, he puesto una palabra inglesa, ¿pasa algo? Ya les digo que todo el mundo habla de la crisis, y todo el mundo usa palabras como hipotecas subprime (léase subpraim), Wall Street…¿y no voy a usar yo palabritas de lenguas extrañas? Pues claro que sí.
Pero si creen que por usar palabras extrañas no me van a entender, están muy equivocados. Miren, a mi que unos señores dieran unas hipotecas de mucho riesgo (eso es lo que significa hipotecas subpraim), las empaquetaran, se las colocaran a otros, que se la colocaron a otros y estos a otros que vieron que la Caja Apapurcio podía crean un no sé qué, que se lo coloca a la Señá María para que complemente su jubilación.
De repente una noticia en televisión: El gobierno americano acude en ayuda de banco más grande del mundo. ¿Un banco que pierde dinero?¿Es esto posible? Sólo en Estados Unidos podrían pasar estas cosas.
- Si es que los americanos están todos locos - piensa la Señá Maria que desconoce términos como globalización o rescate financiero, y hasta ahora era muy feliz desconociéndolos.
Pero lo que sí sabe nuestra involuntaria protagonista, es que sus ahorrillos ya no son tantos como ella pensaba, que el directo de Caja Apapurcio no sabe lo que ha podido pasar, que su director regional tampoco, que el de zona no sabría explicarlo, y que el presidente de la Caja dice que forma parte del plan de expansión internacional de Apapurcio’s Bank. En resumidas cuentas, La Señá María ha palmado pasta (¿a que estos términos si los conocen?)

Evidentemente, Apapurcio’s Bank no se fía ni de su Santa Banca, y le va prestar dinero a quien le diga El Banco Central Europeo: Y una higa. Lo cual implica que los dineritos no fluyen como antes y los bancos, que no tienen tantos euritos, han retirado la alfombra roja y el café que le daban cuando usted iba a por una hipoteca. Y ahora usted es sospechosos de todos los males que aquejan al mundo. Ni préstamo, ni casa, ni ganas de tenerla.
Y todo esto ¿Qué nos importa a los simples mortales? Pues mire, mientras Don Zapatero y Don Rajoy se enzarzaban en absurdas guerras sobre si se llama Crisis o se llama como le salga de la mismísima gana, mi hipoteca subía, mi nómina cada día me ayuda a cubrir menos gastos, el café sigue siendo un robo, llenar el depósito de la gasolina seguía necesitando un prestamo de esos que no te dan, y cada día hay más gente con mucho tiempo libre (parados, vaya). Llámenlo como les salga del mismísimo pirri, pero hagan algo.
Ahora parece que se ha hecho algo, planes de rescate a bancos, fondos de confianza a bancos…¿ven mucho la palabra bancos? Pues sí, pero yo sigo pagando más por  hipoteca, y los dineritos que me entran son los mismos y lo que salen cada día más.
Vistas así las cosas, prefiero quedarme en casa, agazapado en un rincón y esperando, que por nada del mundo, el cartero me deje una carta alargada en el buzón con el logotipo de Caja Apapurcio, porque me tiemblan las manos cada vez que la veo.

Así está el mundo, así lo veo yo y así trato de contárselo.