EL ABOGADO DE TURNO DE OFICIO


CARMEN SOUCASE - Abogado




 

EL ABOGADO DE TURNO DE OFICIO

Desde la Edad Media  ha existido el llamado  “abogado de pobres” termino en si mismo peyorativo tanto para el letrado como para su cliente. Así se denominaba  al letrado que tenia que  defender a las viudas, huérfanos y personas sin recursos, no obstante háganse la cuenta  que en esa época  muchos letrados no habían, y  letradas desde luego que no. A partir de esa fecha el deber de procurar asistencia letrada a los mas necesitados ha sido un imperativo en el ordenamiento jurídico español. Otra cosa es su regulación, procedimientos y supuestos  que nada tienen que ver con la situación actual. Sin embargo algo tienen en común: nunca la remuneración que han percibido los Abogados de Turno de Oficio ha sido ajustada a las circunstancias. A finales del XXVII solo cobraban el papel que empleaban, después cantidades simbólicas por no decir inexistentes,  y desde finales del XIX  se fijaron retribuciones tan exiguas  que quien ejercía la defensa de “los pobres” trabajaba gratis. Hoy los Abogados del Turno de Oficio cobran sus trabajos de conformidad con el baremo que la administración estatal o autonómica fija. No obstante sigue siendo una retribución escasa.
Sin embargo ese término despectivo de “abogado de pobres” ha ido transcendiendo hasta llegar a nuestros días  donde  se identifica al Abogado de Turno de Oficio con la definición de  mal profesional e  inexperto. Debo decir que hoy el Abogado de Turno de Oficio es un profesional cualificado en  materias generales de derecho  y de  las especialidades de  extranjería, menores y violencia domestica. 
Otra cosa es que el Abogado de Turno de Oficio cuente con la confianza del justiciable quien a veces recela del mismo porque es “gratis” y tiene la convicción de  que pagando se llevaría mejor su asunto. Las generalidades son injustas y  cuando  oigo o leo que los abogados de Turno de Oficio no son buenos profesionales me parecen descalificaciones  sin fundamento.  No hay que confundir los trámites administrativos para la designación de un Abogado de Oficio  con la calidad  del trabajo prestado por el profesional. Cada año aumentan las solicitudes de justicia gratuita, y las quejas respecto del servicio son mínimas: un dato objetivo que demuestra  que el servicio profesional que se presta es de calidad.