Breve historia de España I


DIEGO LLERGO




 

Breve historia de España I

Es que a veces me meto en camisas de once varas, y si las hubiera de doce en las de doce que me metería, y hoy voy a hacer una breve sinopsis de la Historia de España. ¿Qué? ¿Cómo se han quedado? Alguien, si lee esto, estará temblando, Concha Fuster: mi profesora de Historia en el instituto.
Las cosas empiezan cuando el hombre deja de ser mono y le da por pensar un poquito, usar herramientas y, cuando se cansa de patear el monte,  de dedicarse a eso de la ganadería y la agricultura. Hoy en día todavía sigue habiendo algunos hombres que parecen anclados en esta época (maltratadores y terroristas mayormente) y ya no es necesario cazar o pescar para comer, Carrefour o Mercadona ponen las cosas más fáciles.
Con el tiempo fueron llegando los celtas, fenicios, cartagineses y griegos que fueron dejando unas cositas por aquí, unas ciudades por allá, unas rutas comerciales y unas ganas locas por que los romanos invadieran la península ibérica. Estos vinieron y antes de montar batallitas de esas en que los legionarios se liaban a espadazos, trataban de llegar a pactos con las tribus locales. Ya ven, España siempre ha sido tierra de pactos.
Los romanos no solo dejaron acueductos, teatros o castillos. Dejaron una red de carreteras, calzadas en aquella época, que son el embrión de la red de carreteras actuales, pero en lugar de asfalto estaban construidas con adoquines. Tampoco hay gran diferencia con algunas de las comarcales actuales. También nos dejaron el derecho romano, cuna del derecho actual, y un montón de cosas más que no apreciamos por que siguen en vigor.
Alguien tenía que echarlos y les tocó a los godos y visigodos que no solo dejaron una serie larguísima de reyes de nombres raros, también unos bonitos tesoros, ciudades como Toledo y potenciaron el cristianismo en la península, ahí es nada.
Visto lo visto en los documentales de viajes, no me extraña que los musulmanes, con el calor que debe hacer en el desierto y la de guerras familiares en las que estaban metidos, decidieran venirse para estas tierras de clima más benigno. Y aquí se establecieron, echando al norte a los cristianos pero permitiendo en sus ciudades que convivieran las tres religiones de moda en la época: judíos, cristianos y musulmanes. Por supuesto que judíos y cristianos previo pago de los impuestos correspondientes.
Pero fuera como fuera los musulmanes hicieron de una ciudad como Córdoba que fuera el centro del mundo en todos los sentidos: centro político, centro cultural, centro científico, centro filosófico, centro de todo. Allí vivieron no solo los mejores médicos de la época, si no los creadores de la medicina moderna, los mejores matemáticos, poetas, músicos…El legado árabe, no es necesario que me ponga a enumerarlo, ustedes ya lo conoce casi tanto o más que yo, otra cosa es que lo despreciemos. Allá nosotros.
Pero mientras la civilización árabe se desangraba en guerras internas, los reinos cristianos del norte, quizá cansados de tanto frio, deciden echar a los musulmanes a base de espadazos, guerras y batallas famosas que es como se hacía las cosas en aquella época, y todavía en esta por esos que todavía siguen en los árboles y que mencionaba al principio de esta absurda sinopsis.

Lo que aconteció después se lo cuento otro día, que luego no sé de qué escribir. Pero si no pueden esperar a la siguiente semana vayan corriendo a los libros de historia o a la wikipedia de internet.
Así era el mundo, así lo veo yo y así trato de contárselo.