DE RISA… PERO POR NO LLORAR


CRISTINA PONS -Concejala del Partido Popular del Ayuntamiento de Oliva




 

DE RISA… PERO POR NO LLORAR

El nuevo reglamento sobre uso y comercialización de productos Fitosanitarios, que está en fase de tramitación en el Parlamento Europeo, no solo conlleva una drástica reducción del listado de productos químicos utilizado para lo que corresponde, sino que además caso de aprobarse que tiene todos los visos de que así sea , impondría una serie de incongruencias todas ellas difíciles de entender y por supuesto imposible llevarlas a la práctica por las dificultades que conlleva para desenvolver las tareas habituales de cultivo o producción.

Pero lo que a mí me ha causado risa, estupor, o cualquier adjetivo que queramos añadir en tono jocoso o de conmiseración es lo siguiente: El texto actual del proyecto habla de obligar a cada agricultor cuando tenga una plaga y antes de realizar el tratamiento adecuado, comunique a todos los dueños de la fincas colindantes lo que va hacer y  que materiales tiene que utilizar...


Vamos  a ver , nos habremos vuelto todos locos? , el tan manido cambio climático nos habrá afectado de esta forma tan rápida y casi sin avisar?, creo que los legisladores europeos no ven más allá de la burocracia , tan enfrascados están siempre entre papeles que no saben  ni conocen realmente la cultura de la agricultura, porque eso es la agricultura, una cultura ancestral que gracias a ella la gente ha podido hasta ahora vivir, vivir con dignidad con ilusión y dedicación sin grandes ambiciones, eso sí ambición en que su trabajo aporte a toda la comunidad  aparte de buenos y trabajados productos un extra de belleza . belleza ambiental, que asegure y mantenga el buen funcionamiento del ecosistema , al mismo tiempo continúe siendo nuestra Comunidad Valenciana  referente en belleza como siempre ha sido y esperemos por el bien e todos pueda continuar siéndolo muchos años más, me duele en el alma pensar que tal vez mis nietos no puedan contemplar una puesta de sol entre naranjos cuando florecen y todo huele a azahar, o una puesta de sol en la Albufera de Valencia entre arrozales.

Sí esta normativa se hiciese realidad, los agricultores tendrían solo 2 opciones a seguir, la  primera convertirse en personas que no cumplen o no acatan las leyes ó  abandonar simplemente abandonar.¿ Por qué?, muy sencillo fácil de explicar  y de entender, cuando una plaga aparece, lo hace asi de repente, súbitamente, por lo tanto lo que corresponde es tratar de atajarla  lo más rápido que se pueda aplicando los plaguicidas adecuados para evitar daños en las cosechas. Si el agricultor tiene que perder tiempo en burocracia el problema ó la plaga se iría de las manos porque en la práctica cotidiana sería imposible cumplir tal despropósito.

Otros apartados hay que preocupan a los agricultores, ya iremos viendo poco a poco el desenlace  de estas  desacertadas o temerarias medidas, pero quiero adelantar como colofón a todo esto, que el proyecto del reglamento quiere que los agricultores conserven durante 10 años todos los registros de los plaguicidas empleados, ni más ni menos que el doble de tiempo que las exigencias fiscales.

Vicente Lladró tenía razón cuando el otro día dijo que tal y como vamos será imposible ser agricultor en la Unión Europea.

Cristina Pons