Baile de cifras en las obras de la calle San Francisco de Borja


Las obras de la Vila Nova no van por buen camino, al menos eso parece tras la controversia que se ha generado esta semana en torno a la fecha prevista de inicio de las mismas.




 

Baile de cifras en las obras de la calle San Francisco de Borja

En realidad el problema se genera porque tres de los colectivos afectados por las obras han recibido notificaciones diferentes sobre el inicio de las obras y las afecciones que van a tener.
Por un lado, el Centro Histórico asegura que en la reunión mantenida en septiembre, se les aseguró que las obras se iniciarían a principios de febrero o mediados de enero, para evitar que las mismas ocuparan la campaña de Navidad del próximo año, dado que el periodo de ejecución de obras es de 8 meses. A esta fecha cabe añadir la dada al colectivo de fallas, a quien se le había comunicado que no verían afectada su actividad dado que hasta el 20de marzo no habría obras en la zona, y por último la Semana Santa, q ue también había sido informada que se respetaría el itinerario de las procesiones, por lo que  las obras no se iniciarían hasta pasada la primera quincena de abril.
Este baile de cifras ha generado desconcierto y desconfianza, sobre todo en el sector comercial, que a la actual crisis ha de sumar las obras que se avecinan y que no saben ni cuando van a comenzar ni cuando van a finalizar, lo que les puede generar serias pérdidas. Por ello pedían al gobierno una aclaración y concreción tanto en el plan de obras, como en el plan de circulación que ha de acompañar a las obras, y sobre todo una mayor comunicación con un colectivo “motor económico de la ciudad” según el presidente de la asociación, Andreu Sanz.
Estas declaraciones no sentaron nada bien a los socios de gobierno, que en rueda de prensa aseguraron que las obras se iniciarán “en febrero, le pese a quien le pese” y tras descalificar al presidente de la Cooperativa, le acusó de padecer “torronitis” por proferir críticas a un proyecto que “viene a invertir en la ciudad en época de crisis”.
Las declaracione de Orengo no han sentado nada bien, ni a la cooperativa, ni tampoco a diferentes partidos políticos como el BLOC, que entiende que el insulto y la descalificación no es la mejor forma de tratar al representante legítimo de un numeroso colectivo. Josep Miquel Moya entiende que esta actitud del alcalde parece un estilo “pseudomafioso”, por lo que le ha exigido que pida disculpas a Sanz y que en lugar de utilizar los medios de comunicación para estas actuaciones, se reuna y ponga claridad sobre este tema.