Leyes Generales de la Crisis


Ya sé que les debo una interesantísima lección de historia (por cierto que Doña Concha Fuster debe seguir temblando la pobre), pero también le debo un piso al banco y le toca esperar, así que…ya llegará. Además ¿Quién les manda fiarse de alguien que tiene la cara del que figura justo encima de este párrafo? Es culpa suya…y del banco.




 

Leyes Generales de la Crisis

Ya les he dicho en más de una ocasión, creo, pero tampoco es importante, que soy un tipo tremendamente observador, inteligente, despierto y un montón de cualidades más que ahora mismo no recuerdo, entre las cuales no figura ni una portentosa memoria ni la modestia. Y, haciendo gala de esa observación, capacidad analítica y memoria histórica (de esta sí tengo) he logrado encontrar las variables que determinan si estamos en crisis o no, y en qué grado. With two cataplins (en inglés queda muy fino). Y no contento con eso, he logrado expresarlo de forma matemática. With others two cataplins.
Primera ley general de la crisis: La gravedad de la crisis es directamente proporcional al número de veces que se oye hablar de ella. Explicación de la chorrada: ¿ustedes han oído hablar de crisis cuando el dinerito fluía? Pues no. La única crisis que conocíamos era la de la Pantoja y la de la infanta Elena. Que a mí personalmente me importaban poco (un pimiento, un comino o una mierda), pero esta de la que hablamos ahora ya si me importa bastante más.
Segunda Ley general de la crisis: Cuanto más piense a la hora de consumir productos o servicios de bajo importe, más jodidos estamos. Lo siento, no encontraba una forma más diplomática de expresarlo pero así seguro que me entienden. Si usted se lo piensa dos veces a la hora de tomar un café, comprar bisutería o ir al cine…usted está en crisis.
Tercera Ley General de la crisis: Cuando usted empiece a oír con asiduidad la palabra “adosado” o “bungalow”, es que estamos saliendo de la crisis. Una consecuencia indirecta es la proliferación y aparición de inmobiliarias en locales que llevaban años cerrados.
Cuarta Ley General de la crisis: El número de sabios y economistas por metro cuadrado en bares, fiestas y eventos familiares aumenta exponencialmente a medida que la crisis se agudiza. Eh, ¿Qué les parece? ¿Cuántos de sus conocidos les sorprenden con conocimientos sobre hipotecas, euroibors, bancos centrales, G-20, G-8 y precio de euro y del petróleo?
Con estas cuatro leyes, y debido a mi dilatada experiencia como poseedor de una hipoteca, soy capaz de determinar la profundidad de la crisis y el prever cuando saldremos de ella. Sirva como ejemplo la situación actual. Si aplicamos la primera ley tenemos crisis hasta en el papel higiénico, vamos que es una crisis pa cagarse. En aplicación de la segunda: ¿qué quieren que les diga? si hasta dudaban de coger este periódico, que es gratuito. Respecto a la tercera: hace meses que no oigo la palabra adosado, salvo acompañado de las palabras “constructora ha cerrado”. Y sobre la cuarta: Si hasta yo me permito opinar, ¿Cómo quieren que vayan las cosas?
¿Tienen las cosas visos de mejorar? pues sí, seguro que sí. Y no es que sea optimista, que les aseguro que no lo soy, es que la historia demuestra que siempre mejoran. Al menos para algunos: los de siempre.
Así está el mundo, así lo veo yo y así trato de contárselo.