Malas costumbres


CARMEN SOUCASE. ABOGADO




 

Malas costumbres

La constitucion española (c.e) de 1978 consagró la libertad de expresión y de opinión como derechos fundamentales de todos los ciudadanos españoles. No es la primera ocasión que escribo, o mejor doy mi opinión, sobre estos dos derechos que, a mi juicio, son diariamente vulnerados y ninguneados, o dicho de otro modo: bajo su auspicio se comenten toda clase de tropelías.
Hay quienes amparándose en su libertad de expresión, se dedican de forma impune a insultar, menospreciar y denostar a una determinada persona, grupo político, asociación, entidad, ...  amparados en su derecho a opinar y criticar. Es más, impulsan campañas dirigidas exclusivamente a menospreciar la imagen pública de un politico, del presidente de alguna corporación o cualquier otro, ocupe el cargo que ocupe.
Nada hay peor que la envidia o el criticar las mejoras que otros logran y que a quien critica le hubiera gustado materializar. Nada más rastrero que manipular la opinión pública a base del menosprecio y la crítica fácil invocando, quien lo hace, su derecho a la libertad de expresión, de opinión y crítica.
Es patético leer y escuchar en determinados programas de TV y de radio a los “gurus” mediáticos dando su valiosa opinión, su punto de vista indiscutible sobre la vida, obra y milagros de aquel, o aquella, que han elegido como su presa. Yo con mi libertad de crítica califico a toda esa tribu de programa como tertulias de barra. No aportan nada, no enseñan nada. Solo sirven para llenar un espacio de audiencia.
Así, hoy están de moda los desmentidos, comunicados de prensa, avisos de querellas, demandas, y al final uno no sabe que leer, que ver o que escuchar.  Porque lo mas curioso del caso, y tenemos un  ejemplo reciente,  son los desmentidos de los políticos que después de calentarse la boca desmienten lo dicho porque  en realidad no querían decir lo que decían sino mas bien no decir nada de lo que dijeron. Deben pensar que somos tontos, o quizás es que nos dejamos tratar como tontos.
La crítica es un arte que pocos dominan.  Las opiniones y críticas emitidas sin argumentos que las sustenten son mediocres y no vale la pena perder el tiempo con ellas.  Mala costumbre es la que se tiene de emplear la libertad de opinión y critica con la única finalidad de denostar al contrario. Ahora que también tiene su lado positivo, pues ante ataques desmedidos y sin fundamento alguno, uno siempre tiene a su alcance la actitud generosa para con uno mismo de obviarlas y olvidarlas. Es un sano ejercicio mental y a uno le alegra el día. 
Que todo lo anterior no suponga que me opongo a la crítica, nada más lejos de la realidad. Las críticas y opiniones constructivas, serias, y fundamentadas, enseñan a no volver a cometer los mismos errores. Las criticas y opiniones destructivas, sin fundamento y malsanas, enseñan lo que uno no debe hacer para ser mediocre.
Nada mejor que terminar con una de esas frases celebres, de esas que llenan los pies de página de las agendas, o los encabezados de texto, incluyendo los míos. “Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro. (Groucho Marx). Y yo además, cambio el dial de la radio y escucho música o busco programas de opinión serios,  con los que aprendo.