Xeraco inicia una campaña para evitar la suciedad generada por las mascotas


Se están repartiendo folletos informativos y un kit de limpieza para recoger los excrementos de los animales de compañía.




 

Xeraco inicia una campaña para evitar la suciedad generada por las mascotas

La Regidoria de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Xeraco ha puesto en marcha una campaña para concienciar a los vecinos y vecinas del municipio de la importancia de recoger la suciedad generada por sus animales de compañía, sobre todo por los perros.

 

De esta manera, se han editado un total de 5.000 folletos informativos, que están siendo repartidos por los domicilios tanto del casco urbano del pueblo como por la playa de Xeraco. En estos folletos se insta a los propietarios de las mascotas a recoger la suciedad generada por sus animales de compañía. Para ello, la Regidoria de Medio Ambiente está facilitando a los propietarios de los animales un kit de limpieza portátil compuesto de un dispensador de bolsas de plástico de pequeñas dimensiones, “que puede llevarse en el bolsillo o enganchado al cinturón. Cada uno de los dispensadores viene equipado con una carga de unas 50 bolsas de plástico y se puede recargar una vez agotadas dichas bolsas” explica el regidor Francisco Martí.

 

Para obtener el kit de limpieza, los propietarios de los perros han de acudir al Ayuntamiento de Xeraco con la cartilla sanitaria del animal y el número de chip. Estos datos servirán para la confección de un censo de animales de compañía, que permitirá el control y registro de dichos animales. Tal y como explica el regidor de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Xeraco, “nuestro objetivo no es otro que concienciar a los propietarios de animales de compañía sobre los derechos y deberes tanto administrativos como cívicos que se derivan de la titularidad de un animal de compañía. Tampoco hay que olvidar que el Ayuntamiento de Xeraco cuenta con una ordenanza sobre la tenencia de animales de compañía que contempla sanciones que van de los 30 a los 18.000 euros”, concluye Francisco Martí.