AVA-ASAJA alerta que la campaña citrícola se inicia con retraso y confirma que no hay problema de calibres


Los informes realizados por el SOIVRE a pie de campo en las zonas productoras, confirman que la campaña citrícola se ha iniciado con al menos una o dos semanas de retraso y que no presenta los problemas de calibre que se padecieron el año pasado. El presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA), Cristóbal Aguado, advierte por ello del “riesgo” de que determinados operadores “desaprensivos traten de aprovecharse del hueco de mercado existente y adelanten la recolección aún sabiendo que las clementinas aún no tienen la madurez adecuada” por lo que avisa que la organización agraria “denunciará y reclamará sanciones” para quien actúe de esa manera.




 

AVA-ASAJA alerta que la campaña citrícola se inicia con retraso y confirma que no hay problema de calibres

El análisis realizado por el organismo dependiente del Ministerio de Industria y Co­­­­­mercio también ratifica que las primeras clementinas, pese al retraso acumulado en su pro­ce­so de maduración, presentan altos porcentajes de zumo. Los datos con­fir­man más aún la oportunidad de promover el consumo de mandarinas y naranjas como el me­jor medio de prevención contra la gripe A por su alto contenido en vitamina C. AVA-ASAJA ya trabaja en el seno de Interci­trus y de la mano de la Conselleria de Agricultura en la concreción de una campaña de promoción, con posibles inserciones publicitarias, jor­nadas divulgativas y actos en la calle, sobre las bondades de nues­tros cítricos en la lucha contra la expansión de este virus.

La alta calidad de los frutos, la baja incidencia de las plagas, la previsión de un descenso de la cosecha –que AVA-ASAJA estimó ya que se situaría entre un 20 y un 25%- y las buenas pers­pectivas co­merciales derivadas del posible aumento en la ing­es­ta de cítricos causado por la en­fer­me­dad “nos hace pensar que se podría dar una cierta recuperación en los ingresos de los citricultores. Nada podría justificar lo con­tra­rio”, con­cluye Aguado.