La venta de plantones se hunde por tercer año consecutivo y confirma el fin de la expansión citrícola española


La citricultura española ha dejado de contar con las nuevas plantaciones de árboles jóvenes que cada año favorecían un progresivo incremento de la producción y alimentaban el floreciente negocio de los viveros. Con 1,93 millones de platones, la 2008/09 fue la peor campaña de la historia en ventas y la tercera temporada consecutiva en la que la comercialización de pies de cítricos se desplomó hasta estabilizarse en el entorno de los 2 millones, una cifra ridícula si se compara con la media de 2000- 2006, que se situó en 4,81 millones de unidades. Ante esta situación el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, reclama una política que impulse un crecimiento “racional” de la citricultura, medidas que “estabilicen la superficie y producción nacional pero que lo hagan sobre un mapa varietal rico y adaptado al mercado. Que sean otros los que crezcan sin sentido pe¬ro que la cantidad no desbanque nunca a la calidad en nuestra oferta”.




 

La venta de plantones se hunde por tercer año consecutivo y confirma el fin de la expansión citrícola española

Los datos citados se extraen de la estadística oficial elaborada por la Conselleria de Agri­­­­­­­­­­­­cultura, que contabiliza alrededor del 80% de los plantones que se comercializan en Es­pa­­ña. Del análisis de los mismos se extrae que ningún tipo de cítricos –mandarinas, na­­ran­jas, limones o pomelos- se ha salvado durante estos últimos tres años del acelerado hun­­dimiento en la venta de plantones. Y el descalabro en la comercialización registrado en la última temporada se dio pese a que fue la pri­me­ra en la que se aplicó el Plan Nacional de Recon­ver­sión Varietal. “Cuando se aprobó el plan ya ad­ver­timos que, dada la alarmante des­ca­pi­ta­li­zación del citricultor, el financiar só­lo entre un 40 y un 50% de los costes de la reconversión iba a ser insuficiente”, re­marca Aguado quien re­cla­ma medidas para inyectar liquidez al agri­cul­tor si es que “se quiere man­te­ner uno de los principa­les valores com­pe­ti­ti­vos de nuestra citricultura, la riqueza de su mapa va­rietal”. ´

En este sentido, a juicio de AVA-ASAJA, resultan especialmente significativos los da­tos sobre la evolución de las ventas de pies de mandarinas tardías, los cítricos sobre los que se qui­so centrar el citado plan. Pues bien, la comercialización de plantones de mandarinas hí­­bri­das –es decir, las clementinas tardías que permiten desestacionalizar más allá de di­ciembre la temporada clementinera al re­colectarse de enero a marzo/abril- pasó de 475.092 unidades en la 1999/2000 a sólo 49.357 en la 2008/09. “No existen variedades atrac­t­ivas para este pe­riodo y las que ya se han presentado despiertan lógicos recelos entre los citri­cul­tores”, ad­vierte Aguado quien re­­­­clama al Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) que “cumpla y lance las man­darinas tar­días prometidas para evitar tener que sufrir el capricho de los clubs exclusivos que sí que las tienen”.

Por otra parte, el fin de citricultura como fuente de inversión-refugio de otros sectores viene confirmado también por otra estadística: según datos del Ministerio de Medio Am­biente y por primera vez desde 1994, en 2008 los precios de la hec­tárea de cítricos cayeron y lo hicieron muy por encima de la media de otros cultivos, hasta un 14,2%.