La parroquia de Bellreguard ha finalizado la restauración de su campanario


La parroquia de San Miguel Arcángel en la localidad valenciana de Bellreguard ha finalizado la restauración de su campanario, de 51 metros de altura, lo que ha permitido evitar que continúe su progresiva inclinación. Asimismo, se va a instalar un nuevo sistema de iluminación, tanto interior como exterior, en la torre. Los trabajos de restauración se iniciaron a finales del pasado año 2002, debido a que la torre del campanario se inclinaba sobre su eje vertical siete centímetros y estaba dañando la estructura de la iglesia, de estilo neogótico. De hecho, varias de sus aristas originales se habían roto. Junto con la reforma del campanario, en la actualidad, se está decorando la parte exterior de la iglesia y enluciendo los pilares. Para concluir, ''en los próximos días se pintará el templo y se pulirá el suelo'', según ha informado a la agencia AVAN el párroco, Joaquín Sendra. Las obras de rehabilitación, que serán bendecidas a finales de septiembre, tienen un coste total de 170.000 euros, que ha sido financiado por los feligreses de la parroquia con la ayuda del Ayuntamiento de Bellreguard, que ha aportado 12.000 euros, y con una subvención de la Diputación de Valencia, por valor de 23.000 euros, ha añadido Sendra.




 

La parroquia de Bellreguard ha finalizado la restauración de su campanario

El día 14 de abril, tal y como se había anunciado en los actos conmemorativos del 75 aniversario de la segunda república, se colgó la bandera republicana en la fachada de la Casa de Cultura de Gandia.

Este acto, ha merecido por parte del líder y portavoz del grupo municipal popular, duras críticas contra el alcalde de la localidad, José Manuel Orengo, a quien ha definido como rehén de los nacionalistas e hipócrita por haber querido desmarcarse de la política republicana en el último pleno municipal.

Mut en su crítica profirió serias descalificaciones hacia el alcalde, al que le recordó que la Casa de Cultura es un edificio oficial y que en él no se deben exhibir símbolos que no lo sean, que para eso “ cada uno tiene su salita de estar en su casa”, máxime cuando según Mut, este tipo de actitudes incumplen los convenios como el firmado con Bancaja para la cesión de la Casa de la Marquesa, ya que en las cláusulas de cesión se especificaba que no podría ser utilizada para actividades políticas o partidistas.

Estas críticas han merecido una dura respuesta por parte tanto del PSOE como del BLOC. En el primer caso ha sido Alfred Boix el encargado de recordar que las actitudes ofensivas de Mut están convirtiéndose en una dinámica que viene marcada por su propia caída en el partido, en el que también descalifica a sus posibles sucesores o candidatos. Ha recordado que Orengo no es rehén de nadie y que si alguien es esclavo en la política municipal es el propio Mut.

Por su parte, Marcel·lí Giner ha insistido en que no se trataba de un acto politico, sino “cultural”, y que era “abierto a todo el público, en ningún momento se pidió el carné de militancia a nadie para entrar a los actos de la República”. Giner insistía en que en ningún momento se ha puesto en peligro el convenio con Bancaja y que se ha tratado de un acto de libertad, “durante 40 años no se ha podido hablar de la República, y ahora lo podemos hacer públicamente y con claridad”.