Curso en la Universidad d´Estiu: ¿SE USAN RACIONALMENTE LOS MEDICAMENTOS?


La catedrática de Farmacología de la Universidad de Valencia, Pilar de Ocón, ha presentado hoy delante de los medios de comunicación el curso que coordina en esta edición de la Universidad de Verano y que lleva por título: ¿Se usan racionalmente los medicamentos?




 

Curso en la Universidad d´Estiu: ¿SE USAN RACIONALMENTE LOS MEDICAMENTOS?

De Ocón ha recordado en primer lugar los resultados de un informe de la Organización Mundial de la Salud que pone de relieve que en un 50 por ciento de los casos los medicamentos se utilizan de forma irracional.

A partir de este preocupante dato el curso se articula en diferentes tipo de análisis. En primer lugar pretende definir los factores que condicionan el uso de los medicamentos. Después trata de determinar que elementos provocan una distorsión en el uso de esos medicamentos. Y finalmente establecer pautas racionales para su uso, teniendo en cuenta criterios de de eficiencia y seguridad.

La situación de España al respecto de este uso irracional no difiere demasiado del que ocurre al resto de Europa, aunque, como afirmaba De Ocón, 'sí existe una gran diferencia por lo que respeta al uso de los medicamentos innovadores. En España estos medicamentos tienen un porcentaje de uso de cerca del 80 por ciento.

La solución a esta situación, aunque complicada, pasa según la catedrática de Farmacología por la información. Tanto para los profesionales sanitarios como para los usuarios. En este sentido es el Estado lo que tiene una gran responsabilidad. El Sistema Sanitario es el que debe establecer un adecuado equilibrio entre la industria farmacéutica y los profesionales sanitarios, que son los deciden sobre la utilización de esos medicamentos y los usuarios queson los que los reciben.

Un punto clave en esta problemática es el médico de atención primaria que, como señalaba De Ocón, muchas veces está solo delante del peligro. él es que está prescribiendo los medicamentos, y muchas veces debe tomar las decisiones con una gran presión. Así el médico de atención primaria recibe mucha información por parte del agente que oferta el medicamento y menos información por parte de las instituciones sanitarias que son las que le financian. Eso puede generarles una distorsión a la hora de recetar uno u otro medicamento.

Por otro lado manifestaba que no es un problema que afecta más a un tipo de medicamentos que a otros sino que el problema es general “el tema está en que habría que analizar individualmente cada paciente y el medicamento más oportuno y eso exige una dedicación muy grande por parte de los profesionales y una actitud del paciente más adequada”.