Los farolillos iluminan la playa de Bellreguard


Basado en la tradición del sereno, figura esencial en todos los pueblos, que vigilaba las calles de los pueblos, anunciaba las horas y nos decía el tiempo que hacía, Bellreguard ha continuado en la costumbre de elaborar con sandías los típicos farolillos que, como un juego, iluminaban los municipios.




 

Los farolillos iluminan la playa de Bellreguard

Madres y padres, abuelos y abuelas y, por supuesto, los más pequeños de la casa, elaboraron los tradicionales farolillos en un taller que se hizo el pasado viernes, día 6 de agosto, en la plaza de la Costera. Aún no había llegado el camión que transportaba los melones que iban a ser transformados en los farolillos, la gente, que ya esperaba impaciente, no dudó en elegir el que más le gustaba. Esta fruta iba toman forma a medida que avanzaba la tarde. Unos estilo Halloween, con calabazas y monstruos terroríficos, otros con los elementos típicos como la luna, la escala, el sol, estrellas, etc. Y, para los más imaginativos y creativos, todo un abanico de personajes y formas para personalizar su farolillo.
Los niños y niñas se mostraban de lo más animados, pero es que los más mayores no fueron menos. Su maña e ingenio para hacer de su farorillo el mejor, hizo que no se desprendan de los utensilios que les permitían darle la forma deseada. Y es que, esta actividad, organizada por el Ayuntamiento de Bellreguard, está pensada para todos los públicos. La tarde del viernes se convirtió en una jornada divertida para disfrutar con la familia.
Pero aquí no acabó todo. Por la noche, acompañados por la “Colla de Dolçainers i Tabaleters", los farolillos iluminaron el Paseo de la playa en un pasacalle que hizo las delicias de todos los que participaron y también de los más curiosos que se acercaron para disfrutar de este desfile.

Si el año pasado el taller de farolillos ya fue un éxito, este año, la participación en esta actividad ha superado las expectativas. Fueron cientos de personas las que colaboraron en la confección de los farolillos. Y es que, año tras año, son más las que se animan a participar.