El Palau de Gandia recupera sus pinturas murales más antiguas pertenecientes a la Sala de las Cintas


La restauración y apertura de una de las escaleras que llevan a la Galeria Daurada del Palau Ducal de Gandia ha permitido descubrir y restaurar las pinturas murales más antiguas del monumento. Estas pinturas daban nombre a la sala en que se encontraban porque en ellas había un friso corrido con frases referentes a la advocación a la virgen que cerraba la decoración realizada al fresco en las paredes. Algunos autores datan las pinturas de esta sala, que en su momento fue la más importante del Palau, a finales del siglo XIII, según indicó Carlos Campos, arquitecto coordinador de la restauración de la Galeria Daurada.




 

El Palau de Gandia recupera sus pinturas murales más antiguas pertenecientes a la Sala de las Cintas

Las pinturas son fundamentalmente decorativas con esvásticas entrelazadas, realizadas a base de cal y pigmento rojo y flores azules y verdes. La parte inferior de la sala estaba decorada con pintura que imitaba los azulejos de la época formando un damero.

 

Han quedado para la posteridad algunos paños porque no se han podido recuperar toda la decoración pictórica. También han quedado al descubierto los restos de las almenas de esta sala considerada de las más antiguas del Palau.

 

El concejal de Territorio, Fernando Mut, aseguró ayer que la recuperación de las pinturas de la sala de las Cintas se ha realizado en función de lo que ha pervivido a lo largo de los siglos. “La sala de las Cintas es de las más antiguas y ha sufrido numerosas modificaciones que han afectado a las pinturas, pero “se ha salvado suficiente superficie como para tener una idea clara de la composición”.

 

El concejal de Territorio, departamento que ha coordinado la restauración, aseguró que el Palau gana un espacio importante por su antigüedad que además ha sido recuperado para el acceso a la Galeria Daurada”.

 

Las obras en la sala de las Cintas se han desarrollado paralelamente a las de la restauración de la Galeria Daurada, que incluye las pinturas murales de Gaspar de la Huerta encargadas para la Canonización de San Francisco de Borja y la carpintería que recorre este espacio barroco.

 

Un año estuvieron en los  talleres del Instituto de Restauración de la Universitat Politècnica de Valencia, primero, y luego expuestas en la iglesia del Beato de Gandia para que se pudieran contemplar de cerca en una de las exposiciones más exitosas de Gandia de los últimos años.

 

El montaje fue, junto al desmontaje, la fase más arriesgada de los trabajos de restauración, dadas las dimensiones de las piezas (tres lienzos que miden 10 metros por 5 y los otros dos, 5 metros por 5), su peso y monumentalidad.

 

El montaje fue, junto al desmontaje, la fase más arriesgada de los trabajos de restauración, dadas las dimensiones de las piezas (tres lienzos miden 10 metros por 5 y los otros dos, 5 metros por 5), su peso y monumentalidad.

 

Para estos trabajos, el Instituto de Restauración del Patrimonio empleó un sistema que no se había utilizado en España en obras de tanta envergadura.

 

El ascensor que se ha construido en el recinto histórico se ha acabado con grandes paños de cristal y ha sido colocado en el centro de forma que puede ser recorrido por los cuatro lados y también permite asomarse al río por una de las ventanas del Palau.