Gandia restaurará las cruces de la Ermita de las Ánimas


La concejalía de Urbanisme ha logrado una subvención de 10.000 euros de la Diputación Provincial para abordar los trabajos. El plazo de ejecución será de mes y medio.




 

Gandia restaurará las cruces de la Ermita de las Ánimas

La concejalía de Urbanismo del Ayuntamiento de Gandia comenzará a principios de marzo la restauración de tres cruces de piedra procedentes de la Antigua Ermita de las ánimas de Gandia. Dichas cruces, ubicadas en la actualidad en el Vía Crucis de la Ermita de Santa Anna, se encontraban muy deterioradas, por lo que requerían una actuación urgente.

Así, lo anunció en rueda de prensa, el concejal de Urbanismo, Fernando Mut, quien destacó la importancia de recuperar “elementos que acompañan a la arquitectura y que tienen relevancia tanto por desde el punto de vista histórico como también por el material, ya que se trata de una piedra muy bien labrada”.

Mut comparó estas cruces con las antigua “cruces de término”, que marcaban la entrada al término municipal de Gandia: “Tienen una tipología similar, aunque en este caso formaban parte de una ermita ya desaparecida, por lo que es importante rescatarlas y restaurarlas ya que son de nuestro patrimonio”.

Para acometer dicha actuación, valorada en 12.220,49 euros, se cuenta con una subvención concedida por parte de la Diputación Provincial de Valencia con una cuantía de 10.000 euros.

Los trabajos que llevará a cabo la empresa Pro Art Restauradores comenzarán a principios de mes de marzo y tendrán una duración de mes y medio.

Dicha actuación pone el broche final a los trabajos de adecuación del entorno del Calvario y de la Ermita de Santa Anna que finalizaron a finales de 2010. Mut agradeció el excelente trabajo que se ha hecho en esta zona histórica de Gandia ya que se ha conseguido “un resultado excepcional gracias a la extraordinaria labor del arquitecto municipal Iñaki Belda y todo su equipo”.

Diversos factores de deterioro

En la alteración de las tres cruces de piedra de la ermita de la ánimas han intervenido diferentes factores. En primer lugar, se puede hablar de factores intrínsecos de la propia piedra como son su composición química o su propio carácter petrográfico (textura, unión intergranular, su sistema poroso) que la hacen vulnerable a diversos procesos de degradación.

Además, se pueden citar factores extrínsecos, entre los que hay que destacar la climatología, con las oscilaciones entre las temperaturas máximas y las mínimas;  factores ambientales, como el polvo o el agua; factores biológicos, entre los que se encuentran la actuación de organismos vivos, aves o plantas; factores de tensión derivados de la propia labra de la piedra, su construcción o la propia ubicación geográfica; y finalmente, los factores humanos, como antiguas restauraciones, parcheados, repintados o las malas ubicaciones.

Todos estos factores han contribuido al deterioro de la piedra y han hecho necesaria su restauración.

Proceso de restauración

El equipo de restauradores, tras analizar el estado en el que se encuentran las cruces, ha articulado un protocolo que contempla diversas acciones. En primer lugar, habrá una extracción y análisis de muestras. A continuación se procederá a una limpieza mecánica superficial, mediante un aspirado controlado, tras el que se aplicará un tratamiento biocida para la eliminación de hongos y líquenes.

Seguidamente, se efectuará una limpieza mecánica para eliminar los morteros de anteriores actuaciones, y una limpieza química, con la utilización de reactivos que remuevan la suciedad adherida sobre el soporte pétreo.

Tras la limpieza, se empezará el proceso de consolidación, en el que se inyectará un consolidante en las zonas con peligro de desprendimiento. Asimismo, en la zona de mayor tamaño, se modifyarán varillas de fibra de vidrio para garantizar la sujeción de estas partes a la pieza principal, y también de las cruces a sus peanas.  Finalmente, habrá una consolidación por impregnación, con aplicación de material consolidante similar a la piedra original.

Los tres últimos pasos de la restauración son la reintegración de volumen que se efectúa de manera artesanal para dar continuidad escultórica a partes perdidas y para evitar filtraciones de agua; la restitución del mortero que se encuentre extremadamente degradado; y la aplicación de material hidrofugante que evita la penetrabilidad de lluvia y la condensación de agua en el interior del poro pétreo.

Todos los procesos siguen los criterios de conservación y restauración de obras de arte, basados en la durabilidad de los materiales, la reversibilidad de los mismos, la legibilidad de la intervención y la fiabilidad de autenticidad de la obra, como elemento único e irrepetible del patrimonio histórico-artístico de la Comunidad Valenciana.

La herencia de la ermita de las ánimas

La ermita de las ánimas, situada en las afueras de Gandia, en la parte de extramuros junto al actual puente de Alicante. De hecho hasta hace poco se conservaban allí tres arcos, donde se encuentra el actual parking. Se fundó el 6 de julio de 1704, aunque no consta la colocación de la primera piedra hasta el 25 de abril de 1733.

Su nombre completo era Ermita de Nuestra Señora de los Dolores y ánimas del Purgatorio. El cognomen “De les ànimes” le viene de contar con un pequeño cementerio adjunto, el primero que tuvo Gandia fuera de sus murallas, cuando dejaron de usarse el fossars de la Seu.

A partir de 1812, cuando se estrenó el cementerio parroquial, se acostumbraba a llevar los difuntos a la ermita de las ánimas y a despedir allí el duelo. En 1817, el consistorio de Gandia decide el traslado de las cruces de piedra que ahora van a ser restauradas al Via Crucis de la Ermita de Santa Anna.