El club de Fútbol Sala San Marcos de Gandia vence a domicilio en Montesa


Montesa FS 3-5 CD San Marcos Jesús Obrero.




 

El club de Fútbol Sala San Marcos de Gandia vence a domicilio en Montesa

La visita de los chicos del San Marcos a Montesa resultó positiva para los visitantes a pesar de la actitud local tanto en jugadores y aficionados. Ni las amenazas por parte de los jugadores ni los insultos desde la grada, evitaron que Iván adelantara a los de Gandia nada más iniciarse el partido y sin haberse cumplido el primer minuto de juego.

Siete minutos más tarde, otra vez Iván volvía a dejar en evidencia las carencias defensivas locales consiguiendo el dos a cero que hacía justicia al gran trabajo defensivo de Adrián, Arnaldo, Pitu, Edgar y Borja realizaron durante toda la primera parte. Un sistema defensivo que propiciaba las contras que fueron aprovechadas por Esteban, consiguiendo dos goles y convirtiéndose en un autentico dolor de cabeza para los locales. Destacar la excelente actuación de Asier en la primera mitad, que consiguió mantener su portería imbatida. Con 0-4 los equipos se marchan a los vestuarios.

La segunda parte se aventuraba igual que la primera e iban pasando los minutos con un marcador muy favorable para los de Gandia. A falta de 15 minutos para la conclusión, los locales consiguiendo el gol de la esperanza que les daba alas e ilusión en la remontada. Esperanza que fue pisoteada por Esteban que conseguía su hat-trick colocando el 1-5 en el marcador.

Los jugadores locales comenzaron a practicar un fútbol duro a la desesperada con una agresividad desmedida, acabando con dos jugadores expulsados. El árbitro, que no estuvo a la altura de las circunstancias, comenzó a sentirse intimidado, fallando en multitud de ocasiones a favor de los locales. Justo después del 2-5 local con portero-jugador, se inventó un penalti a falta de medio minuto para el final del partido sin sentido, que aún reducía más las distancias pero que de nada iba a servir.

Al final, los tres puntos se vienen para Gandia en un partido marcado por la falta de "fair play", el nulo compañerismo local y un mal árbitro que tuvo que salir del pabellón custodiado por la guardia civil.