Intersindical Salud rechaza la decisión del Consejo de privatizar la sanidad pública


El Sindicato considera que esta medida en ningún caso garantiza la sostenibilidad del sistema sanitario, que sólo obedece al interés de convertir la Salud en una mercancía y es una prueba evidente del absoluto fracaso del Partido Popular para gestionar la sanidad pública de las valencianas y valencianos, por ello pide la dimisión del Consejo.




 

Intersindical Salud rechaza la decisión del Consejo de privatizar la sanidad pública

El acuerdo del Consejo de la Generalitat Valenciana, hecho público hoy, de privatizar la gestión de los dieciocho departamentos de salud, que todavía gestiona la Conselleria de Sanidad, demuestra que el Partido Popular miente descaradamente cuando avanza sus políticas en materia de sanidad. Hasta ahora, no se ha planteado en ningún ámbito de debate o negociación una decisión de esta magnitud. Cosa que viene a demostrar que están escondiendo su programa político y engañando a los votantes, incumpliendo sus prometidas y ejecutando decisiones que nunca se habían hecho públicas.

La sostenibilidad del sistema sanitario público valenciano no está comprometida, porque distamos mucho la inversión sanitaria por habitante y año que hacen otras comunidades autónomas u otros países de nuestro entorno; por lo tanto, si de lo que se trata es de garantizar la suficiencia financiera, lo que corresponde al gobierno valenciano es establecer un sistema fiscal adecuado y progresivo, así como exigir ante las instancias estatales una adecuada financiación para nuestra sanidad pública.

Por otro lado, después de la experiencia en gestión privada de la sanidad a los departamentos de salud de Alzira, Dénia, Manises, Torrevieja y Crevillente, que suponen más del 20% de nuestro sistema sanitario, no hay ningún indicio fehaciente que demuestre que este modelo de gestión proporcione una asistencia sanitaria de mejor calidad que la que ofrece la sanidad pública. Además, este modelo basado en las concesiones a empresas privadas, impulsado por el Consejo, no se ha traducido en un ahorro significativo o ha revertido positivamente en el presupuesto de la Conselleria de Sanidad. En todo caso, si en algún momento ha llegado a producirse una reducción del gasto ha sido siempre a expensas de sacrificar la dotación de personal o de privar a los usuarios y usuarias de las pruebas y tratamientos más adecuados para su salud; dos cuestiones que indudablemente tienen una repercusión negativa sobre la atención sanitaria.