FINSA negocia la venta de FAUS a un inversor americano para salvarla


Un inversor norteamericano podría comprar la empresa FAUS ubicada en Real de Gandia para reflotar la fábrica maderera, que está en concurso de acreedores y que contempla un ERE de 176 trabajadores, el 50% de la plantilla.




 

FINSA negocia la venta de FAUS a un inversor americano para salvarla

Tras 5 expedientes de regulación de empleo y el traspaso de parte de la producción a otras fábricas del grupo FINSA, los trabajadores de FAUS exigen que cambie la dirección, pues consideran que su nefasta gestión es la que ha llevado a esta situación.
Según explicó ayer el representante sindical de los empleados, Josep Albors, esta situación se arrastra desde 2008 cuando comienza la nueva forma de gestión, con Gonzalo Frey al frente, después de que FINSA comprara FAUS y coincidiendo con el descenso de la producción por el inicio de la crisis en Estados Unidos, donde la empresa exportaba suelos de parquet.
Tras 9 meses con Gonzalo Frei al frente y tras eliminar los contratos temporales y pasar de 1.300 a 900 trabajadores, FAUS presenta su primer ERE y la fábrica se queda con 525 empleados.
FINSA planteó dejar FAUS con solo 300 personas. Un plan que, según Albors, es el que se va a llevar a cabo ahora con el último ERE.
La estrategia se cierra con el concurso de acreedores y la compra por parte de un inversor.
FINSA ha llevado a FAUS a donde ha querido, y aunque existe un problema de mercado y de contexto, la gestión de la empresa es nefasta desde 2008.
Con el concurso de acreedores, existen 3 opciones: la liquidación, la reestructuración de la deuda o la venta. Si finalmente no se llega a un acuerdo, los trabajadores impugnarán el proceso concursal
Los representantes de los trabajadores afirman que FINSA, con fábricas en el norte de España, copia productos de FAUS que antes no hacía.
Consideran que no es justo que una empresa puntera como FAUS se haya desmantelado poco a poco y tratando de una manera denigrante a los trabajadores, que además cobrarán lo mínimo por los despidos, 20 días por año trabajado.
Los 4 planes de viabilidad presentados por la dirección solo han servido para recortar puestos de trabajo, y este último ERE liquida 176 puestos de trabajo directo, y más de 700 de trabajo indirecto.