Nuevo éxito de asistencia al Porrat de San Blai en Potries


Del 27 de enero al 3 de febrero, miles de visitantes han llenado las calles del municipio.




 

Nuevo éxito de asistencia al Porrat de San Blai en Potries

Un año más, la celebración del tradicional Porrat de Potries, en honor al patrón Sant Blai, ha resultado ser un nuevo éxito de participación por las numerosas visitas que ha recibido este pueblo de la Safor durante los últimos días.




La continua llegada de vehículos al municipio, ha desbordado las expectativas de visitas para lo que el gobierno municipal ha tenido que habilitar aparcamientos provisionales por varias zonas de la localidad, incluido el campo de fútbol.



A pesar del frío de hoy domingo, 3 de febrero, el sol reinante durante toda la mañana ha animado a los visitantes a acercarse a disfrutar de los puestos ambulantes con productos típicos que se habían montado por las calles del centro urbano de la localidad.




La amplia programación de actividades también ha incluido el tradicional mercado medieval o la exposición de aves de cetrería con lechuzas, halcones o preciosos búhos.




En el calendario festivo de la Safor pocas fiestas tienen el arraigo y aceptación popular del conocido Porrat de Sant Blai en Potríes. Año trás año, son miles los visitantes que acuden a este municipio, para cumplir con el ritual religioso, y disfrutar de una importante oferta cultural y festiva, que se hace extensiva a la primera quincena del mes de febrero, constituyendo uno de los principales acontecimientos de interés local y una magnífica ocasión para la promoción de su población.


El porrat de Sant Blai en Potríes es una festividad de carácter religioso que se origina, seguramente, hacia el siglo XVII, coincidiendo con la repoblación del municipio tras la expulsión de los moriscos, el año 1609, durante el dominio de la familia Borja. Algunos investigadores afirman que puede ser anterior; la familia Centelles señores de Rebollet, donde pertenecía el lugar de Potríes, tenían mucha devoción por este santo, y puede que fuera un vehículo para evangelizar a los musulmanes de estos lugares, ya desde el siglo XV.




Cuenta la tradición que, cuando llegaron las reliquias del santo, hubo una disputa entre pueblos por conservarlas. Se decidió ponerlas a los lomos de unos bueyes para que decidieran dónde se quedarían. La primera vez los animales se dirigieron a Potríes dónde se quedaron, pero la protesta de los otros pueblos hizo que se volviera a hacer la prueba. Hasta once veces fueron los bueyes con las reliquias del santo a Potríes, y allí se quedaron para siempre en la Iglesia Parroquial de los Santos Juanes. La llegada de las reliquias, como las de tantas y tantas imágenes milagrosas, siempre ha sido rodeada de leyendas y rivalidades entre los pueblos que querían acogerlas. Es muy posible que esto sea cierto, puesto que el culto a las reliquias toma un fuerte empuje debido a la reacción con qué la Iglesia puso en marcha nuevos argumentos y recursos contra la ofensiva protestante que entonces se desperdigaba por toda Europa.



La costumbre es ir a la Iglesia de los Santos Juanes para pasarse la reliquia del santo que se conserva en la misma, comerse el panecillo bendito, cantar los gozos y encender una vela en el altar del santo. De esta manera se cumple con el ritual de protección para que el santo nos cure de los males de la garganta. Todo y la fe que con granos o pequeñas dosis mueve a la gente, todos juntos celebramos un año si y el otro también la fiesta del Porrat de Sant Blai de Potríes, con la cual parece que toda la Safor ya quiere celebrar la llegada de la primavera.



Familias enteras de madres y padres se han acercado con sus niños a la parte alta del pueblo para disfrutar de la feria de atracciones que se había dispuesto para los más pequeños, en una gran explanada que por momentos se ha quedado pequeña por el continuo goteo constante de vecinos, curiosos y visitantes que han aprovechado la ocasión para subir a las atracciones y experimentar por un momento, la sensación de volver a ser niños.



Hay un aspecto fundamental que ha proporcionado ese carácter eminentemente popular a la fiesta, nos referimos al “porrat”; clase de feria situiada en los alrededores de la iglesia, con paradas tradicionales de turrones y frutas secos, que se consolida y amplía con el paso de los años incorporando numerosas atracciones de feria.









En los últimos años el Ayuntamiento, junto a los colectivos y asociaciones del pueblo, diseña una programación cultural, basada fundamentalmente en la difusión de actividades culturales y de promoción del patrimonio, incorporando una esmerada campaña dirigida al público infantil y juvenil.