Dos años de gobierno en Gandia


Torró destacaba que hay que recortar y por ello muchas asociaciones se van a ver afectadas, pero es inevitable para no tocar el ámbito social de la ciudad.




 

Dos años de gobierno en Gandia

Acaban de cumplirse dos años de gobierno o lo que es lo mismo, dos años de legislatura. Es momento de mirar hacia atrás para saber lo que se ha hecho, el nivel de cumplimiento de los compromisos del gobierno y también de proyectar la vista hacia adelante. Con esa intención el gobierno municipal compareció el pasado viernes ante los medios de comunicación con el alcalde Arturo Torró a la cabeza y posteriormente, el propio Torró accedía a hablar con nosotros para marcar las líneas maestras de la legislatura. Tanto de la parte que ha pasado como de la que nos queda por delante.

Una de las cuestiones fundamentales en las que el alcalde incidió en la entrevista fue que durante los dos años de gobierno se ha hecho mucho y bien hecho. Reconoce que son otras formas de hacer y de actuar y que eso ha necesitado de un periodo de adaptación por parte de todos, políticos, técnicos y ciudadanos, pero que la adaptación ha sido rápida y satisfactoria. También reconoce que la oposición se esfuerza en mostrar que en este tiempo no se ha hecho nada, pero no es cierto. Se ha hecho y mucho, insiste Torró. Se ha hecho un esfuerzo ímprobo por sanear las cuentas, unas cuentas que estaban en supernúmeros rojos y que ahora no están todavía en positivo pero sí en el camino. Dice el alcalde “hemos pagado a proveedores, a trabajadores, a empresas. Se ha negociado con los bancos para conseguir un plazo adecuado de pago conforme a los ingresos y todo eso “sin pedir ni un crédito”.

Insiste el alcalde en que las cosas en cuestiones económicas están complicadas pero que su esfuerzo está centrado en sanear las cuentas para que en 2014 todo esté completamente normalizado, para lo que asegura hay que rebajar el presupuesto hasta los 60 millones de euros “porque no se puede vivir eternamente por encima de las posibilidades”.
En cuanto a las cosas hechas, el relato es largo, pero destaca las escoletes, con un nuevo sistema de gestión muy satisfactorio, las obras en las plazas, las pequeñas remodelaciones que además van a seguir y sobre todo, el esfuerzo constante por mantener el compromiso con lo social, a través de convenios y subvenciones.

Torró destacaba que hay que recortar y por ello muchas asociaciones se van a ver afectadas, pero es inevitable para no tocar el ámbito social de la ciudad.

Ahora, a mitad del camino, el alcalde mira al futuro y asegura que “pinta bien”, sobre todo porque va a dedicar estos próximos dos años a las obras, a ejecutar todas las obras del plan confianza, a mejorar en las pequeñas infraestructuras sin dejar de reclamar las grandes, pero con el objetivo de que sean las demás administraciones las que las paguen “porque nosotros no podemos”. Hay que construir dos auditorios que nos permitan trabajar el turismo de congresos de forma adecuada, hay que seguir apostando por el turismo de forma decidida y proporcionar otra imagen de la ciudad.

Torró insistió en que Gandia no puede actuar sola, que debemos recuperar el espíritu comarca, pero no como lo hace ahora la Mancomunitat, “es necesario un liderazgo ideológico en la comarca, el que sea, con colaboración de todos los pueblos, pero que se actúe de forma efectiva y no solo en temas poco  comprometidos, no se puede hacer con una presidencia de tres, ha de hacerse con valentía y buscando que la comarca ha de ser algo de todos y no de unos pocos”.

En cuanto a otros aspectos, Torró insiste en que aunque las últimas cifras no son las mejores, el empleo está mejorando en Gandia y se va a ver de forma efectiva inmediatamente, porque se están realizando importantes esfuerzos para ello.

Torró repasó muchas de las cuestiones de actualidad pero marcó una serie de líneas importantes, la primera en torno al papel de la oposición, a la que calificó de desleal porque “no busca el bien de la ciudad sino el desprestigio personal del alcalde a base de mentir a los ciudadanos y a la prensa”, la otra línea es la de la efectividad “no puedo permitirme el lujo de tener gente que no es efectiva, hay que maximizar la rentabilidad para la ciudad” y otra orientada a la imagen de la ciudad “voy a cambiar esta ciudad para que avance hasta convertirse en la ciudad más importante entre Alicante y Valencia”.