CRIDA FIRA I FESTES 2006





 

CRIDA FIRA I FESTES 2006

Antes que me hicieran santo y patrón de mi propia ciudad, antes de ser jesuita y general de la Compañía de Jesús, antes de haber estado nombrado Virey de Cataluña, antes de tener consciencia de ser duque, yo también fui a la Fira de Gandia.

Sí, yo soy aquel que me decían Francesc de Borja i d’Aragó, y que en el año 2010 hará 500 años que nací en la misma ciudad que todos vosotros, gandienses.

 

A principios del siglo XVI, cuando yo era niño, la Fira era en honor a Sant Miquel, es decir, que se hacía por la misma época del año que en la actualidad. Desde el año pasado, cambiasteis, en bloque, los actos de la Fira y comenzó a parecerse a la de mis tiempos. Entonces decidí haceros llegar mi felicitación por el alto gozo que me produce y por el nombre que estáis consiguiendo para la fiesta grande de nuestra ciudad. Recuerdo la Fira dentro del Palau Ducal, del cual tenia prohibido salir sin al menos cuatro guardias.

 

El programa festivo, allí dentro, consistía en unas recepciones largas, donde se presentaban todos los señores de alrededor; en conciertos eternamente largos; en comidas extendidísimas... A mi me entraba el sueño y me dormía en cualquier rincón. Solamente deseaba que lloviera y que no viniese nadie, cosa que, por fortuna, era bien frecuente.

 

Pero un año me escape del Palau. ¡Que maravillosa sorpresa! En las calles de Gandia, había de todo. Como ahora, había monos y micos, juglares y malabaristas, loros y cabras, gritos y risas, abundancia de comer y de beber, gatos y perros, flores y violas, músicas y cantos, prestidigitadores y mil juegos, abuelos y niños, hombres y mujeres, cohetes y charangas, licores y amores, fiesta y más fiesta, la fiesta más grande que nunca he visto.

 

Como sé que tenéis la intención de celebrar de aquí cuatro años el 500 aniversario del mi nacimiento, os lo agradezco, y os invito a llevarlo a término, con idéntico espíritu festivo, al de la Fira de este año. Continuad por el camino que empezasteis el año pasado; la fiesta es para la calle y para el placer de todos, sin excepciones.

 

Si celebráis así mi aniversario, no paséis ansia, confiad en mí, que yo acudiré a una cita tan noble.

 

                                                                 Vuestro, Francesc de Borja i d’Aragó