Proyecto de restauración de la canalización de agua y acuerducto del Monasterio de Sant Jeroni


En lo alto del barranco de la Falzia, término municipal de Almiserà, nace de una mina excavada en la roca la fuente de la Batlamala. En el año 1.491, el agua de dicha fuente fue canalizada hasta el monasterio de Sant Jeroni. La primera conducción se realizó con tubos de cerámica.




 

Proyecto de restauración de la canalización de agua y acuerducto del Monasterio de Sant Jeroni

Cuando las deposiciones calcáreas de la propia agua dejaron inservible dicha conducción, se construyó una nueva canalización al aire libre en forma de canal, formada con medios tubos de cerámica, que se apoyaban, en unos casos, sobre la tubería anterior, y en otros, sobre un recrecido de murete de piedra. Dicha canalización de 5.255 metros de longitud llevó el agua hasta el Convento hasta mediado del siglo XX, momento en el que dicha instalación se abandono definitivamente debido, por un lado, al deterioro de la propia canalización, y por otro a la facilidad con la que se podía extraer agua mediante otros medios durante todo el año y con caudal suficiente.

 

Así pues, esta importante infraestructura hidráulica, formada, por tubos de cerámica, medios tubos de cerámica formando un canal al aire libre, los muros de piedra, puentes y acueductos, constituyen la base de un anteproyecto que el Ayuntamiento de Ròtova ha encargado al objeto de cuantificar los trabajos de recuperación de toda la canalización, desde su inicio en la misma fuente de la Batlamala hasta el convento de Sant Jeroni.

 

Dicha recuperación tendrá carácter integral y consistirá en la restauración de las conducciones, puentes y muros que la soportan, de tal forma que haga posible que el agua vuelva a fluir por dicha canalización. El Ayuntamiento de Ròtova ha encargado la realización de un detallado estudio de campo para determinar, in-situ, no solo el estado en que se encuentra esta infraestructura hidráulica y los trabajos a realizar para su restauración, sino para valorar, con mejor criterio, las dificultades técnicas que habrá que superar como consecuencia de la magnitud de la obra y la orografía del terreno.

 

Estas actuaciones puntuales, así como las previstas en el entorno de la canalización, como la ejecución de una senda o la habilitación de espacios en zonas cuyo entorno así lo requieran, permitirán, en primer lugar, ejecutar mejor las obras y posteriormente nos permitirán visualizar desde varios puntos de su recorrido el curso de la conducción, permitiéndonos disfrutar de este magnifico paraje.

 

Respecto a la ejecución de las obras, propiamente dichas y su valoración, hay que considerar, en primer lugar, la enorme dificultad que comportará la ejecución de los trabajos, al tener que realizarse los mismos, en su mayor parte, sobre terreno montañoso; en segundo lugar, porque éstas consistirán en obras de restauración y saneamiento de canalizaciones y muretes que las soportan, así como de los puentes y acueducto y por último, hay que tener en cuenta la magnitud de las obras, en concreto la que hay que hacer en el acueducto, cuya altura y longitud requiere la utilización de medios y utillajes especiales.