El 10% de los pacientes asmáticos en España tiene asma grave


Según se ha puesto de manifiesto durante el XXV Congreso de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) celebrado en Valencia, el 10 % de los pacientes asmáticos en España tiene asma grave, aquel en el que se tienen síntomas diarios, alteración del sueño y despertares nocturnos al menos una vez a la semana, acompañados de exacerbaciones o ataques asmáticos frecuentes. Según la doctora Teresa Carrillo, del Servicio de Alergia del Hospital General de Gran Canaria DR. Negrín, “aunque no existe consenso al respecto, se considera asma grave cuando, a pesar de recibir tratamiento anti-inflamatorio y broncodilatador adecuado y ser estrechamente seguido por el especialista, no se consiguen controlar los síntomas del paciente”.




 

El 10% de los pacientes asmáticos en España tiene asma grave

La frecuente falta de control de los síntomas del asma en estos pacientes, lo que empeora de forma muy acusada su calidad de vida, y el hecho de que, en palabras de la doctora Carrillo, “el número de casos de asma grave en la población infantil haya aumentado, pudiendo guardar relación, entre otros factores, con el tabaquismo pasivo”, hace necesaria la aparición de nuevos tratamientos eficaces y seguros para el manejo del asma grave no controlado.

 

En este sentido, la estrategia terapéutica recomendada para el asma se basa en la administración de fármacos más potentes y a dosis más elevadas a mayor gravedad; no obstante, hay pacientes que no responden a las pautas terapéuticas convencionales y su evolución no es la esperada. Según la doctora Carrillo, “disponemos, en la actualidad, de muy buenos tratamientos farmacológicos para el asma, como los esteroides inhalados, los betaagonistas de larga duración y los antileucotrienos. De hecho, más del 80% de los pacientes se benefician de estas terapias”.

 

“No obstante”, añade esta experta, “recientemente ha llegado a España un anticuerpo monoclonal IgE (inmunoglobulina E, responsable del asma bronquial alérgico) especialmente indicado para el manejo del asma alérgico grave, del que pueden beneficiarse aquellos pacientes con este tipo de asma en los que no se consigue controlar los síntomas con los tratamientos actuales”.  

 

Este tratamiento aporta beneficios a los pacientes con asma grave no controlada, en el sentido de que alivia los síntomas del asma, disminuye la necesidad de corticoides inhalados y favorece la función pulmonar.

 

IgE y asma alérgica

 

En la mayoría de los casos, el 90-95%, el asma bronquial es alérgica. Habitualmente, cuando estos pacientes se exponen a un alergeno (ácaros del polvo, pelo de animales, etc.), su organismo produce una respuesta inmunitaria al mismo, proceso en gran parte dirigido por un anticuerpo denominado inmunoglobulina E o IgE, y que desencadena los síntomas característicos de las exacerbaciones y crisis de asma.

 

“Al impedir la unión de la IgE circulante en sangre a sus receptores específicos”, explica la doctora Carrillo, “la terapia Anti IgE o anticuerpo monoclonal IgE está especialmente indicado para el control del asma grave de tipo alérgico, dirigiéndose específicamente a la causa básica de estas exacerbaciones”.

 

Asma grave y calidad de vida

 

El asma grave tiene un serio impacto en la vida de los pacientes, ya que afecta a sus relaciones personales, actividad física, su vida social y sus oportunidades laborales. Para minimizar este impacto, el objetivo de cualquier tratamiento debe ser alcanzar y mantener el control de la enfermedad evitando la aparición de crisis de asma, que pueden derivar en visitas urgentes al médico o servicios de emergencias.

 

En estas situaciones, los llamados “tratamientos de rescate” son empleados para dilatar los bronquios cuando aparece una crisis de asma. Se trata de broncodilatadores que se utilizan de manera inhalada cuando el paciente tiene síntomas de que va a tener una crisis, por lo que su uso frecuente indica que hay una falta de control del asma y que la enfermedad ha empeorado. Además, el uso de estos medicamentos produce una serie de efectos secundarios que pueden empeorar la calidad de vida del paciente.

 

En cuanto al perfil del paciente con más probabilidades de tener asma grave, entre otros factores, el sexo juega un papel importante en el desarrollo y evolución de este tipo de asma. Según la doctora Carrillo, “el asma grave es mas frecuente en el sexo femenino y más de la mitad de casos debutan en la infancia tardía y en la adolescencia. Otros factores de riesgo son la obesidad y la intolerancia a analgésicos anti-inflamatorios no esteroides, así como la exposición reiterada a alergenos de interior”.

 

Sólo el 18% cumple bien el tratamiento

 

“Aunque la falta de diagnóstico y un tratamiento deficiente”, explica la doctora Carrillo, “son factores que pueden contribuir a que una persona padezca asma grave, la enfermedad puede comportarse como grave y no controlarla a pesar de haberse efectuado el diagnóstico correcto y haber prescrito al paciente el tratamiento más conveniente”.

 

Sin embargo, con mucha frecuencia, la causa de la falta de control de los síntomas del asma es el mal cumplimiento de las terapias, de manera que está comprobado que sólo un 18% de los pacientes realiza correctamente el tratamiento prescrito.

 

Esta situación es especialmente significativa entre los adolescentes y clases sociales menos favorecidas. Está condicionado por la medicación (dificultad de algunas técnicas de inhalación, regímenes terapéuticos complicados o elevado coste de algunos medicamentos), como por circunstancias del propio paciente (desconocimiento y/o negación de la enfermedad, miedo a posibles efectos secundarios de la medicación o personalidad "especial" de algunos asmáticos). La adherencia al tratamiento mejora cuando la mejor relación médico-enfermo es adecuada, se utilizan pautas medicamentosas sencillas a las dosis necesarias, se recomienda la técnica de inhalación más adecuada a cada paciente y se realiza sistemáticamente una supervisión periódica del cumplimiento.