La falta de ejercicio físico es una de las principales causas de muerte evitable


Los cambios en los hábitos de consumo y alimentación que se han producido en los últimos años en España, así como la creciente tendencia al sedentarismo en las actividades lúdicas, están incidiendo de una manera muy negativa en la salud de la población hasta el punto de ser considerados una de las principales causas de muerte evitable.




 

La falta de ejercicio físico es una de las principales causas de muerte evitable

Los médicos de familia son los profesionales sanitarios que están en las mejores condiciones, por su cercanía y conocimiento global de los pacientes, de concienciar a la población sobre los beneficios de practicar actividad física. Las ventajas del ejercicio en la población son objeto de debate en el XXVI Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, que estos días se está celebrando en la Feria de Valencia organizado por la Societat Valenciana de Medicina Familiar i Comunitària.

 

#foto2der# “La edad no es una contraindicación para practicar ejercicio de manera regular y adaptado a las condiciones de cada uno. Está demostrado que mejora siempre la salud y la calidad de vida”, afirma el doctor Ricardo Ortega, coordinador del Grupo de Actividad Física y Salud de la semFYC. Se estima que el 7% de las muertes registradas en 2003 se debieron a la inactividad física, según datos de la Encuesta Nacional de Salud. El doctor Ortega señala que se trata del factor de riesgo, asociado a los hábitos de vida actuales, que más impacto tiene sobre la salud debido a que está implicado en el desarrollo de numerosas enfermedades y su prevalencia es superior a la de cualquier otro factor de riesgo como el tabaquismo o el consumo de alcohol.

 

El sedentarismo es un problema de salud que está presente tanto en niños como en adultos, aunque a medida que aumenta la edad la inactividad es más frecuente. El nivel de actividad física de una persona incluye la actividad que realiza en su vida cotidiana, en el ámbito laboral y en su tiempo de ocio. “En este sentido, en los últimos años se ha producido una notable reducción de la actividad física en los tres ámbitos. Aunque no es posible modificar la evolución de los niveles de actividad física en el trabajo, los profesionales de atención primaria podemos mejorar la situación en lo que actividades cotidianas y de ocio y tiempo libre se refiere”, explica el doctor Ortega.

 

Los médicos de familia consideran que cuando alguien camina 10.000 pasos se considera activo y muy activo cuando se alcanza hasta 12.500 pasos. Según los estudios disponibles, las personas activas viven unos tres años más de media, con mejor calidad de vida y mayor autonomía que los que son inactivos.

 

Beneficios sobre la salud y herramienta terapéutica

 

El aumento del sedentarismo en la práctica de las actividades de ocio y tiempo libre está incidiendo de una manera muy negativa en la salud de la población y aumentando la tasa de sobrepeso y obesidad de una forma exponencial y muy preocupante sobre todo en niños y jóvenes. “La televisión o jugar con el ordenador son causas importantes del aumento de obesidad, sobre todo en los adolescentes”, afirma este experto.

 

Además, la falta de actividad física está asociada a un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Según el doctor Ortega, a nivel cardiovascular, el ejercicio físico practicado regularmente favorece que el paciente experimente, entre otros beneficios, un incremento del colesterol “bueno” y un descenso de las cifras de presión arterial. Los pacientes con obesidad pierden peso y en general se reduce el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, incluso entre los que han superado previamente algún evento cardiovascular.

 

Las mejorías asociadas al ejercicio físico también son evidentes en el aparato locomotor. “En el caso de las personas mayores, tan castigadas por la osteoporosis o la artrosis, el ejercicio disminuye el dolor articular y mejora la movilidad, tan ligada a la autonomía personal para las actividades cotidianas”, comenta este experto.

 

Son conocidos los beneficios de la utilización de la actividad física como herramienta terapéutica. “Se trata de realizar ejercicio físico de forma planificada y repetitiva con el objetivo concreto del mantenimiento o mejora de la forma física para la salud en pacientes con problemas crónicos, como la obesidad, diabetes, depresión, hipertensión o la artrosis. En pacientes que están en periodo de convalecencia, por ejemplo los que han superado un infarto de miocardio, el ejercicio desempeña un papel muy importante en su rehabilitación”, explica el doctor Ortega. 

 

Prescribir actividad física

 

El sedentarismo se asocia con un aumento de las necesidades de tratamiento hospitalario, de visitas al médico y de medicación. Por tanto, es necesario promocionar los beneficios de la actividad física como un hábito de vida saludable, un consejo que resulta más eficaz cuando se da en la consulta del médico de familia.

 

En el cambio de hábitos de vida es importante plantearse metas a corto plazo y tener claro cuál es el objetivo final. Los gustos personales son fundamentales a la hora de definir los ejercicios que resultan más favorecedores para cada persona. “A la hora de recomendar a nuestros

pacientes que hagan ejercicio es necesario tener en cuenta su estado de salud, saber si practica o practicó algún tipo de actividad, conocer sus expectativas y preferencias y la disponibilidad de tiempo. Exploraciones como un electrocardiograma o una prueba de esfuerzo, pueden ser necesarias al prescribirlo en personas mayores con patologías cardiovasculares”, señala el doctor Ortega.

 

Los médicos recomiendan la natación terapéutica (como el aqua-gym), el tai-chi, el yoga, la bicicleta estática, el ski de fondo y los estiramientos. Por el contrario, desaconsejan actividades de mayor impacto como la halterofilia, el step o saltos, por el riesgo de lesión que comportan. A su vez, otras actividades, como caminar a paso ligero o correr, al menos cuatro días a la semana durante media hora, también contribuyen a mejorar el estado de salud y son actividades al alcance de la mayoría de la población.

 

Se considera a una persona sedentaria o inactiva cuando camina menos de 5.000 pasos al día. Poco activo es si anda entre 5.000 y 7.000 pasos y casi activo si llegan a 7.500-10.000. Hasta que no superan los 10.000 pasos los médicos nos consideran a alguien activos y deben estar por encima de los 12.500 para ser muy activos. “Sabemos que los pacientes activos viven unos tres años más de media con mayor calidad de vida y autonomía personal que los pacientes inactivos. Los médicos podemos ayudar a prevenir la inactividad física y hacer realidad el concepto de envejecimiento activo e integrar el ejercicio físico como un hábito diario en la vida de los pacientes”, afirma.