El hospital de Gandia aplica ondas de choque al servicio de Rehabilitación


Con esta tecnología ha tratado a más de 80 personas en cuatro meses, evitando que los pacientes tengan que desplazarse a Valencia o tratarse con terapias tradicionales menos eficaces.




 

El hospital de Gandia aplica ondas de choque al servicio de Rehabilitación

Un total de 82 pacientes del departamento de salud de Gandia ya han probado las ventajas de las ondas de choque. El servicio de Rehabilitación del hospital Francesc de Borja trabaja desde la apertura del nuevo centro con esta tecnología y evita así tener que derivar a los pacientes a otros hospitales como el Arnau de Vilanova en Valencia, o tratarlos con terapias tradicionales menos eficaces.

Se trata de impulsos de presión a alta frecuencia e intensidad aplicados sobre los músculos y tendones lesionados. El estímulo mecánico de las ondas de choque genera efectos biológicos en los tejidos del cuerpo humano mediante la mecanotransducción. Ello produce un efecto analgésico gracias a la destrucción de terminaciones nerviosas doloras, y un efecto antiinflamatorio, por la eliminación de mediadores de la inflamación. Además, aumenta la vascularización y se fragmentan los depósitos calcáreos.

Las ondas de choque que se utilizan en el hospital de Gandia pueden ser focales o radiales, según la intensidad. El facultativo elige primero el tipo de energía y la frecuencia según la localización y la patología, y a continuación coloca el transductor sobre la piel y proyecta las ondas sobre la zona a tratar.

Esta técnica se utiliza principalmente para casos de tendinitis y fascitis, aunque también para otras patologías articulares, óseas y de la piel. En el departamento de salud de Gandia los casos más comunes son los de tendinitis, sobre todo de hombro, y el perfil más común es el de hombres y mujeres de entre 40 y 65 años.

El doctor Modesto Alcañiz, del servicio de Rehabilitación del Francesc de Borja, explica que la mejoría se va instaurando progresivamente, y en pocas sesiones ya se consigue reducción del dolor y con ello aumentar la capacidad funcional.

Un ejemplo de ello podría ser el de un caso de tendinitis de Aquiles, más frecuente en hombres, que con solo tres sesiones de ondas de choque se consigue que prácticamente desaparezca el dolor y el paciente retome el movimiento habitual de su pie. Además, las ondas de choque no tienen efectos secundarios.