Gandia abandona la Ermita de Sant Antoni tras invertir 1 millón de euros y 7 años en rehabilitarla


El templo tiene 200 años y está en los términos de Gandia y Benirredrà. Su rehabilitación comenzó en 1999 y duró siete años. Ahora, tras invertir casi 1 millón de euros ya hay pintadas y maleza.




 

Gandia abandona la Ermita de Sant Antoni tras invertir 1 millón de euros y 7 años en rehabilitarla

Siete años duró su restauración, con una inversión de casi 1 millón de euros, a cargo del Ayuntamiento de Gandia y con ayudas de la Diputación de Valencia. Con ello se permitió recuperar esta pequeña iglesia de apariencia barroca y que muchos no saben si está en término de Gandia o de Benirredrà. Se trata de la ermita de Sant Antoni i Santa Bàrbara, visible desde la circunvalación de Gandia y desde la AP-7.
Este pequeño templo que culmina una cima, ha sido testigo del paso del tiempo durante 200 años y las funciones religiosas en este templo se mantuvieron hasta la década a los años 70. Luego pasó a ser un templo en ruina, lleno de maleza, y que servía para pernoctar a gente que huía de la justicia o que había sido repudiado socialmente.
El arquitecto restaurador de la ermita de Sant Antoni, Ignacio Lafuente, explicó en su día que la restauración comenzó en 1999 y no se podía acceder a la ermita porque los accesos estaban llenos de arbustos. Se tuvo que avisar a una brigada municipal para poder realizar la primera toma de datos del proyecto. Hoy, 16 años después, la desidia de los ayuntamientos de Gandia y de Benirredrà unido al incivismo de la gente ha motivado que la ermita vuelva a comenzar a degradarse. Es decir, a tirar casi 1 millón de euros que costó a los gandienses. De hecho, tal y como se aprecia en las imágenes, ya han aflorado las primeras pinturas en sus paredes y los arbustos ya empiezan a tomar posiciones, tal cual hace 16 años. 
La culpa se la tirarán las dos administraciones responsables, la de Gandia y la de Benirredrà, pues en su día se firmó un convenio entre ambos ayuntamientos dado que, según dijo el entonces concejal Josep Miquel Moya “el convenio lo firmamos porque la ermita es patrimonio de Gandia y de Benirredrà” y mediante este pacto se intentaba que el Ayuntamiento de Gandia no tuviera “nunca” más la necesidad de intervenir en la ermita porque esta se encuentre en peligro. Casi un millón de euros bien vale la pena amarrar el convenio. Corría el año 2007 y como alcalde en Gandia estaba José Manuel Orengo y en Benirredrà, Pasqual Ivars, ambos del PSOE. 
En su interior se descubrió una pintura del siglo XVIII en la que aparece Santa Bárbara en el momento en que su padre la va a decapitar, pero un rayo se lo impide. Otro aspecto curioso de esta Ermita, a caballo entre Gandia y Benirredrà, es la campana de la fachada, pues tuvo que ser elaborada a raíz de una fotografía de los años 20 que reflejaba detalles y características de este instrumento.
Sin duda, cuando se habla ahora de recuperar la ermita de Sant Vicent, en la antigua carretera de Almoines, a algunos ciudadanos les surge la pregunta de si las administraciones no son capaces de mantener una ermita tras invertir 1 millón de euros cómo van a adquirir otra. Y el ejemplo sigue estando en la tercera en discordia, la Alquerieta de Martorell. Cuestión de prioridades.