Adiós, 2006. Bienvenido, 2007


El año 2006, informativa y socialmente hablando, terminó con dos trágicos sucesos: el atentado de ETA en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas en Madrid con 19 heridos y dos desaparecidos -provocando la ruptura de la tregua y del proceso de paz- y el fallecimiento en la horca del dictador Sadam Hussein -lo que ha encrudecido la situación en Iraq- levantando críticas de la mayoría de líderes políticos mundiales ante tal modalidad de la pena de muerte. No quisiera pecar de pesimista ni calificar de 'annus horribilis' al viejo 2006 que San Silvestre ya se llevó tranformándolo en historia, en pasado. Pero no me gustó como acabó: todavía con la imagen en nuestras retinas del humo de la bomba etarra entre amasijos de hierros y con la soga apretando el cuello de Sadam Hussein. Hubiera deseado otro final de año, si no feliz del todo, al menos nada trágico ni tan fuerte. Un final que no sacudiera nuestras vidas, nuestras entrañas, nuestros hogares. Este atentado -como todos y cualesquiera- ha resultado totalmente desafortunado. Eta y Batasuna se han vuelto a equivocar. Si querían cargarse el proceso de paz y el diálogo, lo han conseguido. Eran parte de la mesa de negociaciones y como tal, han violado los términos de la misma. Si deseaban seguir en el proceso de paz -daban esa sensación hace pocos días a pesar de ciertas críticas- y se les ha escapado de las manos controlar a quienes cometieron el golpe en Barajas-cosa que dudo- lo han estropeado todo aún más, generando la ruptura del diálogo y el surgimiento de un clima político hostil y tenso, nada positivo.




 

Adiós, 2006. Bienvenido, 2007

La aplicación de la pena de muerte a Sadam Hussein sin vacilaciones ni dilaciones por el tribunal correspondiente y mayormente según las leyes coránicas -a lo sumo añadiendo parte del ordenamiento jurídico civil- ha causado malestar en los cinco continentes. No se cuestionan los cargos contra Sadam Hussein ni que fuera merecedor de ser castigado por ellos, sino que se critican las formas del proceso judicial -con irregularidades y sin el control ni las garantías del Tribunal Internacional de La Haya, órgano especializado en casos de dictadores- y el tipo de pena: la retrógrada, anticuada, obsoleta, arcaica y medieval HORCA. Aunque algunos digan que 'muerto el perro se acabó la rabia', es verdad que 'el remedio será peor que la enfermedad'. Iraq podría revivir una nueva guerra civil muy cruenta. Los partidarios de Sadam no amenazan en vano.

El 2006 nos recordó en sus últimos estertores que Eta sigue matando y que la pena de muerte -horca- sigue aplicándose en zonas regidas por el extremo y dogmático integrismo religioso, lamentablemente. El nuevo año que ha  empezado, recién nacido y con escaso tiempo de 'vida', el 2007, se nos presenta inédito, por descubrir y por explorar. Me causa temor e inseguridad, y me pregunto qué nos deparará el destino. El 2007 se nos muestra tan 'virgen' como los disquettes grabables. Esperemos que su 'disco duro' en esos 12 meses de existencia se cargue mucho más de cosas positivas que de negativas y que éstas sean tan fácilmente 'eliminables' como lo son los virus informáticos creados por principiantes.

Adiós, 2006. Bienvenido, 2007, con los mejores deseos de PAZ. #foto2der#

Josep Esteve Rico Sogorb,  Elche ( Alicante)  

Escritor y periodista