La rocambolesca historia del barco Bahía de Valencia atracado en Gandia


Sirvió de escuela-taller y permitió su rehabilitación. Tres legislaturas después, el PP y el PSOE, están de acuerdo en darle la utilidad que ambos pretendían que no era otra que de atractivo turístico. Ahora bien, no habían contado con los reparos de la Capitanía Marítima de Valencia.




 

La rocambolesca historia del barco Bahía de Valencia atracado en Gandia

La rocambolesca historia del barco Bahía de Valencia arranca en 2008 cuando diez jóvenes trabajaron en este barco a modo de escuela taller en el Puerto de Gandia. Costó al ayuntamiento 30.000 euros. Los jóvenes trabajaron, lo adecentaron y se marcharon. No fue hasta 2010, dos años después de aquella primera intervención cuando el navío quedó abandonado, a la intemperie y a merced de la climatología frente a las puertas del tinglado número 17.
Y pasaron los años, los veranos y los inviernos, sufriendo el barco Bahía de Valencia un deterioro en sus piezas de madera que gran parte del trabajo realizado por aquellos jóvenes fue tirado por la borda. Así pues, cinco años más tarde de aquella primera inversión, en 2013, Arturo Torró y Toni Rodríguez, gobernantes en esos momentos, comenzaron a recuperarlo. Pretendía el anterior gobierno del PP que sirviera este barco para que los animadores turísticos prepararán rutas por el puerto y dotarán de contenido lúdico-educativo a los diferentes espacios de la embarcación.

Contemplaron que se realizarán explicaciones durante la travesía sobre el puerto, la zona costera y la navegación. También contenidos sobre las especies marinas, artes de pesca… Además de un laboratorio flotante donde los pequeños podrían experimentar, talleres de manualidades y actividades de animación temática. En definitiva, la dinamización del Grau y la playa durante todo el año.
Toni Rodríguez tenía claro que la idea era que el navío se utilizara como barco de recreo para realizar visitas turísticas por el puerto. El edil calculó que en cada trayecto podrían subir alrededor de 30 personas.
En este sentido, Rodríguez deseaba que en primer lugar, la empresa se encargara de acabarlo y remodelarlo y así el Ayuntamiento cedería a la compañía el barco para que explotara esta actividad durante un tiempo con el fin de luego formalizar un contrato con la misma.

Pues bien, esa rocambolesca historia del Bahía de Valencia no ha concluido, pues, 8 años después, este barco-escuela sigue siendo noticia, aunque esta vez, todo apunta a que la culpa no es ni del PP ni del PSOE, porque ambos partidos están de acuerdo en darle esa utilidad, tal y como lo manifestaba la alcaldesa de Gandia, Diana Morant. Tanto Morant como Rodríguez se han comprometido a seguir de cerca la situación y a intentar desbloquear la situación con Capitanía Marítima y retomar las negociaciones con la empresa que estaba dispuesta a darle una salida turística al Bahía de Valencia.