La Universidad Católica no abrirá en el edificio de Correos en Gandia


La alcaldesa de Gandia, Diana Morant, confirma que el edificio está "ocupado" por la Universitat de València al estar vigente el convenio firmado por Orengo mientras que el de Torró no se puede ejecutar. Orengo convenió en 2011 darle una parcela a la Católica en Sancho Llop pero tampoco se sabe nada.




 

La Universidad Católica no abrirá en el edificio de Correos en Gandia

La Universidad Católica de San Vicente Mártir no abrirá su sede en Gandia como estaba previsto, en el edificio del antiguo Palacio de Comunicaciones, conocido como edificio de Correos en la plaza del Rei Jaume I. Así se desprende de las palabras de la alcaldesa de Gandia, Diana Morant, quien ha recordado que el dueño virtual de ese edificio sigue siendo la Universitat de València y mientras no se rescinda el convenio con la universidad pública será esta quien, algún día, ocupe el edificio.

Morant ha indicado además que el edificio en cuestión, el de Correos, no está libre para que lo pueda ocupar la Católica de Valencia dado que en ese edificio como se sabía iba la Universidad de Valencia tal y como firmó en su día el entonces alcalde, José Manuel Orengo.

Como se recordará, el ex alcalde Orengo firmó un convenio con la Universidad de Valencia para ceder el edificio de Correos al tiempo que anunciaba que había alcanzado un acuerdo con la Universidad Católica para que esta se ubicara en un solar del polémico polígono de Sancho Llop.

El convenio para que la Universitat de València fuera al edificio de Correos se firmó a finales de 2009 entre el entonces rector de la UV, Francisco Tomás y el alcalde Orengo. En esa época se hablaba de una inversión de 11 millones de euros por parte de la Universitat para adecentar el antiguo Palacio de Comunicaciones-Correos. Luego la inversión ya descendió a los 6 millones de euros y se hablaba de mejoras en el edificio.

La Católica al Sancho Llop con terrenos municipales
Así las cosas, en abril de 2011 el propio alcalde socialista, José Manuel Orengo, anunciaba además que la Católica abriría otro Campus en Gandia para 2.500 alumnos, impartiendo cuatro titulaciones y cursos de postgrado en unas instalaciones de más de 15.000 metros cuadrados situadas junto al nuevo hospital. El acuerdo lo alcanzó Orengo con el rector de la Católica, José Alfredo Peris Cancio y el gerente, Juan Morote.

El Ayuntamiento de Gandia de esta forma cedía una parcela dotacional de propiedad municipal a la Católica para que construyera la universidad. De hecho, según revelaba el alcalde socialista de la época si se elegía la parcela de titularidad municipal los plazos se acortarían enormemente dado que no haría falta recalificar suelo y bastaría con formalizar la cesión.


Han pasado los años y en el edificio de Correos ni está la de Valencia ni la Católica. Ahora la alcaldesa de Gandia, Diana Morant, ha confirmado que mientras no se denuncie, es decir, mientras que no se renuncie al convenio el edificio de Correos no está libre porque lo que prima el convenio suscrito en su día entre Gandia y la Universitat de València, no el de la Católica que anunció Arturo Torró.

Un edificio de 1949 que se cae y cuya fachada está protegida
El Palacio de Comunicaciones de Gandia, más conocido como el edificio de Correos, fue construido hace casi 70 años, concretamente, en el año 1949, después de que el arquitecto municipal de aquella época, Pablo Soler Lluch, redactara el proyecto de construcción. El edificio debe mantener su histórica fachada, pero nadie ha actuado sobre ella desde hace lustros.

No hay que olvidar tampoco, que cuando se firmó el convenio entre el alcalde Orengo y la Universitat de Valencia, en 2009, existía sobre la mesa desde hacía dos años (2007) dos informes técnicos que señalaban que la estructura de la antigua sede de Correos era muy mala y recomendaban que se apuntalara.

Cuando Correos abandonó la planta baja del edificio, éste estuvo meses a merced de gamberros y delincuentes así como gente que pernoctaba en su interior y otros que causaban destrozos en paredes y techos. El consistorio tuvo que colocar cadenas en las puertas y tapar las cristaleras rotas de puertas y ventanas. Y así permanece desde hace años.

A fecha de hoy, y ante el deterioro del edificio, éste deberá ser derruido respetando la fachada siempre que la desidia no ponga en evidencia que cuando comience a derrumbarse por dentro, se lleve también la fachada como ha ocurrido con otras joyas arquitectónicas de Gandia.

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