Una abarrotada iglesia para darle el último adiós al jesuíta Padre Puig


Centenares de personas, autoridades, hijos predilectos, gente que lo apreciaba, gente a la que había ayudado e incluso ex alumnos suyos, despiden al Padre Puig en una abarrotada iglesia del Palacio del Santo Duque.




 

Una abarrotada iglesia para darle el último adiós al jesuíta Padre Puig

Ni un alma cabía. La iglesia del Palacio del Santo Duque se ha quedado pequeña para albergar lo que ha sido la despedida, el último adiós a todo un ejemplo de religiosidad y bondad, de preocupación por el débil y de atención a los demás. De esta forma Gandia y la comarca han despedido al jesuita Padre Puig. Por los pasillos laterales, en las capillas adjuntas, detrás, de pie, por las dos puertas, no cabía un alfiler en una homilía donde compañeros jesuitas del finado han tenido que despedirle y hablar de él.

La alcaldesa de Gandia, Diana Morant, y concejales de todos los grupos políticos del Ayuntamiento de Gandia junto con los hijos predilectos, cofrades, profesores, ex alumnos, gente del pueblo llano como solía llamarlos él, necesitados, ayudados, familiares, amigos, nadie ha querido perderse el último adiós a quien fuera todo un ejemplo de vocación y servicio al prójimo. Sin duda, uno de esos sepelios que a todos marca, en una ciudad que ha perdido a todo un referente social.

El cuerpo del Padre Puig llegaba a las 10.15 horas desde el Tanatorio y lo hacía tan pronto (el entierro tenía lugar a las 11 horas) para que la gente mayor o impedida que no podía desplazarse hasta el tanatorio pudiera despedirse de él. Y así ha sido. Un gesto que han agradecido a la Compañía de Jesús y a los familiares del finado.

Descanse en Paz el Padre Puig.