Solo uno de los cuatro detenidos se autoinculpa del asesinato de Javier Abil


Comienzan a vislumbrarse las líneas maestras que utilizará la defensa para intentar minimizar la pena que le pueda caer a los supuestos asesinos del gandiense Javier Abil.




 

Solo uno de los cuatro detenidos se autoinculpa del asesinato de Javier Abil

En la segunda sesión del juicio que se celebra en Valencia, el principal acusado de este crimen homófobo se confiesa como único autor tanto del asesinato como del descuartizamiento. El móvil, según el acusado, fue la reacción al notar que el camarero gandiense le tocaba de forma íntima por lo que, Aivaras F., reaccionó de forma espontánea matándolo. Esta versión de ahora vertida en el juicio oral no casa con el relato de los hechos realizado durante la instrucción sumarial dado que, el supuesto asesino de Javier se levantó del sofá y fue a la cocina a por un cuchillo y luego regresó para asestarle 13 cuchilladas. Y además, una de ellas con tanta fuerza que rompió la hoja del cuchillo que quedó incrustada en el cráneo.

La Fiscalía sigue manteniendo que el asesino tenía intención de acabar con la vida de Javier por su orientación sexual ante la aversión que éste sentía hacia los homosexuales, de ahí que siga manteniendo el interés por la condena de los iniciales 20 años de prisión.

Mientras al principio se barajaba la posibilidad del papel jugado por cada uno de los cuatro implicados repartidos en: uno como encubridor por dejar el coche y colaborar en el reparto de las bolsas con el cadáver; otro por estar en la vivienda durmiendo y tras conocer el asesinato colaborar también en sacar las bolsas de basura con los restos de Javier; solo quedan dos a los que se les acusa de ser los supuestos culpable de la muerte del gandiense. Ayer, en la segunda sesión del juicio, ahora solo se auto inculpa uno de los dos supuestos autores, Aivaras F., y con ello exculpa a los otros tres que quedan como meros colaboradores, en este caso, encubridores del hecho. Aivaras señala que sus dos compañeros, uno dormía y el otro estaba en el baño cuando sucedieron los hechos. Es la estrategia de la defensa para intentar minimizar los impactos de las penas que se puedan alcanzar por estos hechos.

También declaró ayer, en la segunda sesión del jucio, el segundo acusado del asesinato Vaclova J. a quien el Fiscal consideta coautor del delito. Ayer recordó que no vio nada el día del crimen de Javier; que se encontraba en el baño y al salir lo vio muerto y en el suelo, y junto a él su compañero Aivaras. Ha llamado poderosamente la atención este cambio de rol dado que, tras ser detenido, manifestó a la Guardia Civil que había estado presente durante el asesinato. ¿Se fue al baño cuando Javier estaba vivo o muerto? ¿O se encerró en el baño para no presenciar el descuartizamiento?

El hecho de comparar el cuerpo troceado de Javier con “carne de cerdo en mal estado” tampoco ayuda a la versión respecto a que todos ellos tienen conocidos homosexuales y dijo estar viviendo un “mal sueño” aunque asume lo que hicieron. Una forma muy peculiar de asumir acabar con la vida de una persona y el daño y sufrimiento realizado a sus familiares si al mismo tiempo, cuando el lunes abandonaba la sala se giraba a sus familiares lituanos y les sonreía o con el buen ambiente del que disfruta en el gimnasio de la prisión, y las fotos que, a su perfil de Facebook sube disfrutando con los amigos.
No es lo mismo tocar la pierna, tocar el muslo que decir que le tocó de forma íntima. Ahí radica la diferencia pues la acusación particular entiende que, tocarle el muslo al acusado cuando iban en el coche se entendió como un gesto de amistad, como muchas personas hacen tocando el hombro, el brazo o por la posición en el vehículo, dejar caer la mano sobre el muslo.

Hoy continuará el juicio con una nueva sesión.